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jueves, 7 de enero de 2010

Ara Pacis (VI): La propuesta de Michael Lykoudis

Michael Lykoudis, junto a Marianne Cusate, Mark F. Gage, Cristiana Gallo, Erin D. Moran, Stella Papadopoulo y Andrea E. Peschel, propone una abigarrada trama medievalizante y pintoresca que recupera el entorno del Mausoleo previo a las reformas de Mussolini añadiendo pequeños espacios públicos que conectan todos los elementos del tejido urbano buscando integrar armónicamente las estructuras conservadas con los nuevos edificios. Éstos emplean materiales, técnicas y tipologías tradicionales con las que enlazar con la trama histórica.

La propuesta gira en torno a cuatro aspectos con los que se diferencia de las anteriores. En primer lugar, cabría destacar la integración del Mausoleo dentro del nuevo tejido urbano, dejando libre únicamente parte de su perímetro tal como se observa en el mapa de Nolli. Segundo, su reconstrucción para convertirlo en biblioteca y museo. Tercero, la reubicación del Ara Pacis en un nuevo edificio con forma de templo. Y por último, la relación en el río en dos niveles, mediante escalinatas menos elaboradas que dan lugar a dos grandes plataformas, una al nivel del río y otra al nivel de la actual vía Ripetta.

La restauración del Mausoleo es bastante agresiva y obvia su carácter original para dar una imagen de nuevo panteón o de rotonda paleocristiana, con un razonamiento violletiano que identifica estas arquitecturas como más acordes con la Roma contemporánea que las propias estructuras imperiales. Cabría destacar su nuevo acceso, a modo del atrio y nártex de las basílicas constantinianas.

Frente a la monumentalidad piranesiana de anteriores propuestas, la última presentada al concurso restringido convocado por Gabrielle Tagliaventi puede parecer más romana que la propia Roma y consigue crear un entorno reconocible dentro del caótico urbanismo de la ciudad eterna.

lunes, 7 de diciembre de 2009

Ara Pacis (V). La propuesta de Liam O'Connor

Valentino Rivolta, George Doneo, Liam O’Connor y Daniel Benson, del estudio Liam O’Connor, presentan una gran intervención que supone un cambio radical en el entorno del Mausoleo de Augusto. El elemento central de la propuesta, y único que se conserva de todo el entorno junto con las iglesias de San Rocco y San Girolamo, es el Mausoleo de Augusto, que albergará el museo de arquitectura romana y el Ara Pacis.

Sin llegar a las reconstrucciones “en estilo” de Krier y Culot y Altuna, el equipo de Liam O’Connor propone para el Mausoleo de Augusto la recuperación del cuerpo cilíndrico con sus pilastras y cornisa para crear una terraza elevada. La idea central consiste en vincular el Mausoleo de Augusto, y la figura de éste como primer emperador, con las celebraciones del milenio (el concurso fue convocado en 1997). El traslado del Ara Pacis al interior del mismo quiere simbolizar la concordia y la paz en el nuevo milenio de la misma forma que el Altar simbolizó la Pax romana. Tanto la cubierta como parte del entorno inmediato del mausoleo se cubren con estructuras textiles con las que se pretende dar un aire de festividad milenaria a la zona.


En el exterior, se propone excavar los alrededores del Mausoleo hasta alcanzar el nivel original y a partir de ahí crear un monumental acceso al río que, a diferencia de las anteriores propuestas que recuperaban la escalinata de Ripetta casi en su ubicación original, se inspira en la gran escalinata de la Plaza de España.

Toda el área de actuación planteada en el concurso se somete a reforma, resultando un nuevo barrio con dos grandes ejes: el que crea la escalinata que parte del mausoleo y el ya existente entre las iglesias de San Rocco y San Girolamo, que se vuelve a prologar hacia el río mediante dos pabellones y una escalinata sobre un arco con analogías piranesianas.

sábado, 5 de diciembre de 2009

Ara Pacis (IV). La propuesta de Duany & Platter-Zyberk

El equipo formado por Elizabeth Plater-Zyberk, Oscar Machado, Douglas Duany y Ludwig Fontalvo-Abello, del estudio Duany & Plater-Zyberk presentó al concurso alternativo de Gabrielle Tagliaventi una propuesta con intervenciones edilicias muy discretas y que acepta la historia urbanística del lugar como un hecho consumado. Pero esta discreción lleva a aparejada un complejo proceso reflexivo que aplica los principios del movimiento del “nuevo urbanismo” en una ciudad histórica (el “nuevo urbanismo” nació en 1979 en Estados Unidos para compaginar las características de las ciudades tradicionales con el uso del automóvil y las grandes infraestructuras de transporte).

El “nuevo urbanismo” aboga por la máxima peatonalización sin renunciar al uso del automóvil. Por ello, y aceptando la actual Plaza Augusto Imperatore como una realidad urbana producto de una evolución histórica con la que hay que convivir. Creada para liberar el Mausoleo de Augusto de edificaciones que se le habían anexionado a lo largo de la historia y permitir la accesibilidad al edificio, irónicamente esta gran explanada acabó convirtiendo el mausoleo en un hito inaccesible. Es por eso que esta propuesta cuida mucho el reacondicionamiento del espacio público que rodea al monumento, aportando un nuevo pavimento además de la vegetación y arbolado imprescindibles en un espacio tan amplio en esas latitudes, que aporte frescor y descanso a los visitantes.

Planta general. En negro y marcado con el número 4 el único edificio de nueva planta de la propuesta

Al igual que Maurice Culot y Joseph Altuna, el estudio Duany & Plater-Zyberk conservan el edificio de Morpurgo reconociendo su valor histórico dentro de la trama urbana de la ciudad eterna. Únicamente intervienen sobre los accesos, favoreciendo la peatonalización del mismo modo que se hace en torno al Mausoleo.

Respecto a éste, se plantea su rehabilitación como teatro al aire libe en cumplimiento de los principios de la Carta de Venecia. Se asume el estado actual del edificio como un hito histórico a consolidar que no puede ser reconstruido “en estilo”. Su intervención, por tanto debe pasar por el máximo respeto a los elementos existentes y el mínimo impacto sobre los mismos de los nuevos elementos. Se elige la madera como material para el graderío así como para la columnata del mismo material que soporta la cobertura del teatro, en clara analogía al velario con el que se cubrían los anfiteatros romanos.

Planta, Alzado y Sección de la propuesta de interveción sobre el Mausoleo de Augusto

Por último, en la esquina sureste de la Plaza se construye un edificio alargado, destinado a museo y albergue de gatos. Este edificio se adapta a la trama histórica previa a las demoliciones mussolinianas y aporta un aparcamiento subterráneo, en la línea del pensamiento del “Nuevo Urbanismo” y como complemento al marcado carácter peatonal de la intervención.

viernes, 4 de diciembre de 2009

Ara Pacis (III). La propuesta de Maurice Culot y Joseph Altuna.


Al igual que Leon Kirer, Maurice Culot (Sevilla, 1937, nacionalidad Belga) y Joseph Altuna apuestan por la restitución de la Escalinata de Ripetta y la reconstrucción, un tanto pretenciosa y desmesurada, del Mausoleo de Augusto. Pero a diferencia del arquitecto luxemburgués y su propuesta de trama urbana tradicional, éstos proponen una intervención más intensa que revalorice la oportunidad que un vacío urbano supone para la congestionada ciudad de Roma.

Este nuevo espacio intenta complementar los problemas actuales del entorno – el tráfico, la relación con el río, el estado de los monumentos- con una nostalgia por la Roma previa a las grandes operaciones urbanas de la época de la unificación y del fascismo, prestando especial interés los grabados románticos de Paul Letarouilly.

Planta general

La propuesta crea un eje que parte de la nueva escalinata de Ripetta, crea una plaza frente a las iglesias de San Rocco y San Girolamo, y continúa entre ambas para crear una galería pública que evoca el corredor externo creado por Vasari para los Ufizzi de Florencia. Por otra parte, en el entorno del Mausoleo se llega a una solución de compromiso entre la trama tradicional y el vacío mussoliniano mediante un edificio que crea una fachada con arcos hacia la Via de Ripetta y que se hace curva hacia el Mausoleo. El Museo del Ara Pacis de Morpurgo se conserva sin modificaciones como un elemento más en la trama histórica.

Vista desde Via di Ripetta

Por último los arquitectos se toman una licencia al evocar la fascinación por la arquitectura egipcia que hizo furor durante el segundo cuarto del siglo XIX y que se aprecia tanto por las publicaciones arqueológicas de la época como por los intentos de definir un estilo neoegipcio dentro de la espiral ecléctica que empezaba a gestarse. De esta forma, el monumento y refugio para los gatos adopta la forma de una pequeña mastaba como homenaje a esa pasión egipcia y al carácter sagrado que los gatos tenían para los egipcios.

miércoles, 2 de diciembre de 2009

Ara Pacis (II). La propuesta de Leon Krier.

El arquitecto Leon Krier (Luxemburgo, 1946) propuso para el concurso de remodelación de la “Piazza Augusto Imperatore”, convocado de forma independiente por Gabrielle Tagliaventi, una recuperación de la trama urbana del entorno del Mausoleo de Augusto. Convencido de que Roma es de las pocas metrópolis mundiales cuyo centro se ha librado de intervenciones urbanas agresivas, su proyecto aboga por una trama tradicional y unos edificios también tradicionales que armonicen plenamente no sólo en la composición general del ámbito a intervenir, sino con el resto de la Ciudad Eterna.

Krier pretende la reconstrucción “donde estaba y como era” del Mausoleo de Augusto y de la escalinata del Porto di Ripetta, esta última desplazada unos metros por la presencia del Puente Cavour, verdadero causante de su desaparición a finales del siglo XIX. El nuevo edificio del Museo del Ara Pacis se sitúa al lado de la nueva escalinata a modo de templo-relicario períptero. Las edificaciones que rodean al Mausoleo de Augusto tienen las características típicas de las viviendas urbanas tradicionales italianas.

Planta General

Aunque acertada a la hora de recuperar la escalinata y en la construcción del nuevo Museo, la megalómana reconstrucción del Mausoleo de Augusto (cuyo estado original puede sólo plantearse a modo de hipótesis) así como la minúscula trama que lo circundan, resultan un poco incongruentes. En su estado original, el Mausoleo dispondría de una planicie en la que lucir su magnificencia. Las pequeñas edificaciones que lo rodean recuperan la natural evolución de la ciudad, pero resultan miserables al lado del mausoleo a la vez que se impide la correcta apreciación de este.

Obviando por tanto la reconstrucción del Mausoleo, por costosa y difícilmente documentable, el resto de la propuesta ofrece varios aspectos positivos:

- Recuperación de la escalinata de Ripetta, que conecta la Ciudad con el Tíber.

- Nuevo museo a modo de templo-relicario para albergar el Ara Pacis, formalmente más adecuado para su contenido que el demolido proyecto de Morpurgo y el actual de Meier.

- Relleno de la trama urbana creando una rotonda alrededor del Mausoleo. Esta trama urbana recupera la tipología tradicional romana y permite entender el Mausoleo y su evolución a lo largo de la historia.


viernes, 6 de noviembre de 2009

Ara Pacis (I). El edificio de Richard Meier y el concurso de Gabrielle Tagliaventi

En 2006 Richar Meier proyectó un nuevo edificio contenedor para el Ara Pacis Augustae en Roma que venía a sustituir al anterior continente, construido en 1937 por Ballio Morpurgo. El nuevo edificio peca en exceso de vanidad y resulta evidente, de forma bastante desagradable, que pretende imponerse a su entorno exterior a la vez que restar protagonismo al interior reafirmándose en la intención de ser un relicario que destaque más que las reliquias que venerablemente custodia. Al menos entre un amplio sector de estudiantes y jóvenes arquitectos, ignorantes y desdeñosos con su pasado, esto último ha surtido efecto y acuden en masa a fotografiar el exterior, y a veces el interior, sin saber ni querer saber lo que se guarda. Y cuando se encuentran con el Altar, las reacciones oscilan ante la sorpresa por encontrar allí tan venerable pieza tantas veces ilustrada en los libros de Historia, y la molestia por ser un elemento que entorpece la realización de fotografías arquitectónicas con sus flamantes cámaras digitales.

El edificio de Vittorio Ballio Morpurgo (1938-2003)

El edificio de Richard Meier (2006)

Convertido en icono de ese concepto de progreso vinculado al efecto Guggenheim que tanto daño ha hecho a nuestros centros históricos, el Museo del Ara Pacis de Meier es demasiado frívolo, vanidoso y chillón para una ciudad que, a pesar de sus deslices, se esfuerza en mantener una imagen de virtud y solemnidad acordes con su carácter “eterno”. Es por eso que desde 2008 se oyen voces que claman por su desmontaje y reversión al anterior edificio tal como debió haberse construido (con más columnas y de orden más elaborado que la económica solución resultante). En este contexto es interesante recordar un concurso internacional convocado por Gabriele Tagliaventi para la ordenación del entorno del Ara Pacis, y cuyas propuestas se publicaron en la revista A&C Internacional número cinco. Los arquitectos convocados fueron: Maurice Culot y Joseph Altuna; Leon Krier; Duany & Platter-Zyberk; Liam O´Connor Architects; Michael Lykoudis.

Vista General, volumetría y planta

Antes de pasar a comentar las propuestas, conviene hacer un breve repaso por la historia del entorno del Ara Pacis y el Mausoleo de Augusto. El altar se construyó poco antes del inicio de la Era Cristiana como conmemoración de las victorias de Octavio Augusto en Galia e Hispania, que habían traído la paz al imperio. Dedicado a la diosa de la Paz y destinado a albergar sacrificios anuales, tiene unas dimensiones de 11 x 10 x 4,60 metros y alberga un interesante programa iconográfico esculpido en mármol.

Saturnia Tellus, representación de la Pax Romana

L'Horologium Augusti, El Ara Pacis y el Mausoleo de Augusto en la reconstrucción de Edmund Buchner (1976)

Desde su ubicación al noreste del Campo de Marte fue testigo de la decadencia y caída del imperio. Sus restos, cercanos al Tiber, acabaron sepultados bajo lodo y escombros y no volvieron a ver la luz hasta 1568 entre los cimientos de la Iglesia de San Lorenzo in Lucina. Ya en ese momento se reconoció la calidad y la importancia de los mismos y lo exhumado se repartió entre diversas colecciones. En 1859, durante unas obras en el Teatro Olimpia, parte del Palacio Peretti en Via Lucina, aparecen más restos que se reconocen como integrantes del mismo monumento que los encontrados trescientos años antes. Pero no es hasta 1903 cuando Friedrich von Duhn identifica los diversos paneles con el Ara Pacis y pretende un nuevo impulso a las excavaciones. Gracias a la generosidad de Edoardo Almagia, quien permite las mismas bajo los muros del Palacio Peretti, se rescatan 53 fragmentos antes de que se ponga en compromiso la estabilidad del Teatro Olimpia.

El entorno del Ara Pacis en el Plano de Giambattista Nolli (1748) y en la actualidad

En 1937, como parte de las celebraciones del bimilenario de Augusto, se continúan las excavaciones. Para evitar problemas con los cimientos del que en ese momento era el Cinema Nuovo Olimpia, éstos fueron congelados. El arquitecto Molpurgo reconstruyó el altar en su actual ubicación junto al mausoleo de Augusto y Benito Mussolini le encargó en 1938 la envolvente a la que hacíamos referencia al principio, un sencillo edificio muy luminoso que seguía los principios del clasicismo depurado del periodo de entreguerras.

Piazza Augusto Imperatore en 1938, poco después de la finalización de los sventramenti

Este traslado conllevó un sventramenti, es decir, la demolición de una buena parte del tejido urbano de los alrededores del Mausoleo de Augusto continuando un proceso inciado en 1893 con la demolición del Puerto de Ripetta para dar paso al Puente Cavour. El espacio resultante, la Piazza Augusto Imperatore, nunca terminó de agradar a los habitantes de la ciudad eterna por su sepulcral amplitud dentro de una urbe de calles estrechas.

Porto di Ripetta. Grabado de Alessandro Specchi, su arquitecto (1704)

El Porto di Ripetta mutilado por el primer Ponte Cavour (c. 1893)

Es por eso, que dentro de las actividades conmemorativas del Jubileo del año 2000, se planteara la reforma de esta plaza mediante un concurso al que se presentaron varios arquitectos marcadamente contemporáneos, como Peter Eisenmann o Richard Meier, quien finalmente resultó ganador. Pero frente a la insensibilidad y endofobia modernas con la que estos arquitectos afrontaron la reforma de este espacio, considerando las preexistencias como incómodos escollos a evitar u ocultar con envolventes modernas, el arquitecto Gabrielle Tagliaventi decide convocar un concurso paralelo donde los nuevos clasicistas y seguidores del nuevo urbanismo pudieran plantear propuestas más acordes con la venerable trama en la que se insertan.

Las propuestas para la nueva Piazza dell’Ara Pacis guardan una serie de puntos en común, que constituyen las bases del concurso:
- Nuevo museo para el Ara Pacis, de 7500 metros cuadrados, que alberga una cafetería, tienda-librería y una biblioteca especializada en la reconstrucción de monumentos de la Antigüedad Romana.
- Construcción de un monumento y un refugio para los gatos romanos.
- Reconstrucción de la trama urbana histórica en torno al Mausoleo de Augusto.
- Rehabilitación del Mausoleo de Augusto para un uso continuado.
- Mejora de la relación entre el barrio y el río Tiber.

Aunque algunos puntos de este programa, así como sus consecuencias de diseño, pueden resultar polémicos dentro de la ortodoxia burocrática del Patrimonio. No obstante, estas consecuencias son más provechosas para el entorno urbano en el que se insertan, e integran verdaderamente, que aquellas que optan por una ruptura radical con el pasado y muestran la voluntad de introducir un presente vanidoso con ínfulas de superioridad moral respecto a sus venerables predecesores.