En la entrada anterior traducíamos un texto de Quinlan Terry donde usaba un frontón y entablamento sobre cinco columnas y cuatro huecos como posible ejemplo para una fachada georgiana. Siendo él mismo consciente de lo inadecuado de esta composición, invitaba al auditorio de la Asociación de Arquitectos y Escuelas de Arquitectura a buscar un edificio similar al dibujado por él que pudiera servir de modelo para esa hipotética fachada. Los asistentes a esa conferencia lo podrían encontrar fácilmente en la misma plaza en la que estaba situada la Asociación, y el arquitecto Alfonso Calderón, del blog slowlandscapes, nos ha dejado el enlace donde podemos encontrar el edificio en cuestión.
La Plaza de Bedford es un conjunto urbano uniforme construido entre 1775 y 1783 sobre terrenos pertenecientes a los Duques de Bedford (de quienes toma el nombre). Los edificios estaban destinados a los más pudientes de la época y con el tiempo las viviendas han dado paso a oficinas, embajadas y sedes institucionales. Esta plaza se ha convertido en uno de los conjuntos de arquitectura georgiana más significativos de Londres y goza del más alto grado de protección según las leyes británicas de Patrimonio (Grado I).

El ejemplo mostrado por Quinlan Terry se inspira en la fachada norte de la plaza, con los dos edificios centrales unidos mediante este curioso sistema de cinco columnas bajo entablamento y frontón que a pesar de su carácter práctico (la pilastra central separa dos viviendas) se sale de la ortodoxia vitruviana y la tratadística clásica: las fachadas se suelen organizar con un número par de columnas (tetrástilo, hexástilo, octástilo...) y un número impar de huecos (picnóstilo, sístilo, diástilo...).

Alfonso Calderón nos indicaba en su comentario que el número par de huecos e impar de columnas es un motivo recurrente en el clasicismo español, y no le falta razón. el número par de huecos e impar de columnas es habitual en los patios y claustros de nuestro clasicismo español, tanto en sus vertientes más cultas como más vernáculas. Realmente una arcada se presta a ese tipo de "desviaciones" al ser un elemento continuo y repetido donde la jerarquía se obtiene por elementos adicionales a la propia arcada. Sin embargo, aunque se cita como ejemplo de una hipótesis de actuación en una calle larga y monótona, es preferible recurrir a otras soluciones igualmente vernáculas y clásicas antes que a este experimento arriesgado y de resultado dudoso únicamente destacable por su antigüedad y calidad de ejecución.
