Mostrando entradas con la etiqueta Puertas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Puertas. Mostrar todas las entradas

lunes, 2 de agosto de 2010

Proporción de puertas en la arquitectura clásica (III): Durand.

Continuamos con nuestra serie de artículos sobre las proporciones de puertas en la arquitectura clásica, respondiendo a la petición que el usuario Efrén nos dejó en el minichat.

Jean Nicole Louis Durand (1760-1834) es uno de los máximos representantes de la corriente empírica del neoclasicismo, que sistematiza el clasicismo como metodología proyectual que sea capaz de generar una arquitectura útil, conveniente y duradera para dar cabida a las nuevas necesidades que surgieron con la incipiente Revolución Industrial y los cambios sociales tras la Revolución Francesa. Su “Compendio de lecciones de arquitectura” (1), publicado por primera vez entre 1802 y 1805 es un resumen de su labor docente en la Escuela politécnica de París, donde fue profesor desde 1795 hasta 1830. Su tratado tiene una doble intención: por un lado criticar los excesos de la arquitectura del antiguo régimen y por otro ofrecer un método racional para construir los edificios que demanda la nueva sociedad que estaba surgiendo tras la revolución. Su método es muy gráfico, dando por finalizados los debates teóricos de la tratadística vitruviana (la cabaña primigenia, el origen de los órdenes…) y ofreciendo una serie de pautas racionales destinadas a optimizar la formación del alumno y lograr una economía presupuestaria que cada vez era más demandada por la incipiente burguesía industrial y comercial.

Por tanto la arquitectura del compendio es un clasicismo simplificado, racional y que busca ante todo la funcionalidad del espacio que envuelve. La sencillez de sus detalles lo convirtió en adecuado para proyectar edificios privados de presupuesto más reducido que las grandes obras públicas (museos, cuarteles, bibliotecas…) que empezaron a levantarse durante la primera mitad del siglo XIX. Karl Friedrich Schinkel (1781-1840) puede considerarse el discípulo más prolífico de las enseñanzas de Durand; su propia colección de proyectos (2), publicada entre 1819 y 1840, ofrece un catálogo más amplio de arquitectura clásica aplicada a la vivienda privada.

Durand ofrece un texto explicativo sobre puertas y ventanas en la primera parte, tercera sección y dedica a estos elementos la lámina 10ª de la primera parte:

"Las puertas y las ventanas o se hacen como las arcadas cuando son demasiado anchas o se terminan rectangularmente cuando no tienen más que una anchura normal. Se les da de altura, en los pisos principales, el doble de su ancho del mismo modo que en las arcadas (fig. 1). En los demás pisos se les da una vez y media (fig. 5), o una vez su ancho (fig. 6), o solamente los dos tercios de este ancho (fig. 7). Cuando los entrepaños que separan las ventanas son estrechos se dejan estas como un agujero practicado en el muro (fig. 8). Si son anchos se rodean de un recercado las ventanas y se les da a ese recercado la sexta parte de la abertura; su perfil es el de un arquitrabe así como el perfil de las impostas y las arquivoltas. En los lugares en que dos filas de ventanas están separadas por un gran espacio sobre el recercado se pone un friso y una cornisa que tienen cada uno una altura igual a la altura del recercado (fig. 2)."

"Sobre la cornisa de las puertas se pone algunas veces un frontón para verter las aguas a los lados; nada nos obliga a colocarlo sobre la cornisa de las ventanas y la altura del frontón está entre el cuarto y el quinto de su base (fig. 3). Algunas veces los recercados se sustituyen por pilares y un entablamento (fig. 4)."

"Cuando la última fila de ventanas se encuentra muy cerca de la cornisa que corona el edificio, no se deben poner cornisas en las ventanas; tampoco se deben poner en las puertas interiores, puesto que como en el caso anterior, estas cornisas son inútiles."

"La única diferencia que existe entre las puertas y las ventanas es que las puertas descienden hasta el suelo del edificio mientras que las ventanas descansan sobre un apoyo coronado por un plinto. Si el espacio que separa a dos filas de ventanas es considerable se puede poner un segundo plinto a nivel del forjado, si no nos limitaremos al primero."

"Cuando el muro tiene solamente el grosor ordinario se le divide en tres partes de las que sirven una para el marco y las otras dos para el hueco."

"Que se comparen las distintas clases de ventanas que nosotros ofrecemos, donde todo es natural, donde todo es sencillo, con esas ventanas que a costa de grandes gastos están sobrecargadas de molduras, de modillones, de ménsulas, de orejas, etc.; ventanas que Italia, tan abundante en soberbios modelos de disposición, desgraciadamente, nos suministra en demasía; y veremos todo lo que esta manía de decorar perjudica, incluso a la decoración."


-o0o-o0o-o0o-o0o-o0o-

(1) Durand, Jean Nicole Louis. Précis des Léçons d’Architecture. Puede consultarse la edición francesa de 1840 en google libros (enlace).

(2) Schinkel, Karl Friedrich. Sammlung architectonischer Entwürfe. Berlín, 1828. Puede consultarse una selección de láminas en la página de la Universidad de la Bauhaus de Weimar.

(3) Durand, Jean Nicole Louis. Compendio de lecciones de Arquitectura. Ed. Pronaos; Madrid, 1981. Introducción p. 38-39.

lunes, 5 de julio de 2010

Proporción de puertas en la arquitectura clásica (I): Palladio (I).


A través del minichat habilitado en la columna derecha de esta página nos llega una petición del usuario Efrén quien desearía conocer las proporciones de las puertas en la arquitectura clásica.

Aunque Vitruvio (s. I a. C.) ya dejó indicadas las proporciones de las puertas de los templos según el orden arquitectónico en que fueren concebidos, fue Andrea Palladio (1508-1580) el primero en ofrecer unas pautas genéricas para el trazado de cualquier puerta en el libro I, capítulo XXV “de las proporciones de puertas y ventanas”, que se ve complementado con el capítulo XXVI “de los ornatos de puertas y ventanas” y las láminas XXVII y XVIII. Reproducimos a continuación el texto del capítulo XXV, extraído de la edición española de 1797, con notas de D. Jose Francisco de Ortiz y Sanz (*).

Capítulo XXV

De las proporciones de puertas y ventanas.

No podemos dar regla cierta y determinada acerca de las alturas y anchuras de las puertas principales de los edificios, ni de las puertas y ventanas de los aposentos y demás piezas. Así, para construir las primeras debe el arquitecto acomodarse a la magnitud de la fábrica, a las calidades de su dueño, y a las cosas que deben entrar y salir por tales puertas. Mi sentir es que para la altura de la puerta se divida la de la pared desde el suelo hasta el primer alto en tres partes y media, como dice Vitruvio Lib. IV, Cap. 6, y dar dos de estas partes a la altura de la luz, y una a la anchura menos un dozavo de la altura.

Los antiguos acostumbraron a hacer sus puertas menos anchas de arriba que de abajo, acaso para más fortaleza, como vemos en un templo que hay en Tívoli, y lo enseña Vitruvio. Para las puertas principales de las casas se debe escoger un paraje a donde libre y fácilmente se pueda ir de todo el edificio. Las de los aposentos no se harán más anchas de tres pies, y altas seis y medio: ni menos anchas de dos y altas cinco. Los claros de las ventanas deben ser iguales en tomar luz, y no estar más distantes ó próximas entre sí que lo que la necesidad exija: por tanto se debe tener atención a la magnitud de los aposentos que deben alumbrarse por ellas, necesitando más luz la pieza más grande que la más pequeña. Si las ventanas fueren más chicas y están más raras de lo conveniente, los aposentos serán obscuros: y si demasiado grandes, los harán casi inhabitables por el frío y el calor en sus respectivas estaciones, caso que los aspectos del cielo a donde miren no les den algún alivio. Por lo cual no deben abrirse ventanas más anchas que un cuarto de la anchura de los aposentos, ni más estrechas que un quinto: su altura será de dos cuadrados y un sexto de su anchura (1). Y por cuanto en las casas se hacen piezas grandes, medianas y chicas, y no obstante las ventanas deben ser todas iguales en su orden y propio cuarto, me parecen muy aptas para proporcionar el ventanaje las piezas cuya longitud es dos tercios más que su anchura. Por ejemplo, si la anchura es 18 pies, sea 30 la longitud, y entonces para proporcionar las ventanas divido la anchura en cuatro partes y media: de una de estas hago la anchura de la luz de las ventanas, y de dos con un sexto más la altura. Según esta proporción hago todas las ventanas de las otras piezas. Las de cuarto segundo deben ser un sexto menos altas de luz que las del principal; y si hubiere más cuartos, se disminuirán siempre un sexto de las inmediatas interiores. Las ventanas de mano derecha deben corresponder a las de mano izquierda, y las de arriba caer a plomo sobre las de abajo. Lo mismo digo de las puertas; y la razón es para que el hueco en las paredes esté sobre el hueco, y el macizo sobre el macizo. Además, que así estarán todas las puertas unas enfrente de otras, y desde un lado de la casa descubrirá por ellas hasta el otro: lo cual no deja de causar hermosura, fresco en los tiempos calurosos y aún otras comodidades. Para mayor seguridad de los dinteles de puertas y ventanas, y que no sean oprimidos del peso, se suelen hacer encima arcos rebajados, los cuales son muy útiles para la duración de los edificios. Las ventanas no deben estar cerca de los ángulos o esquinas de la fábrica, según arriba dijimos, pues aquella porción que debe tenerla coligada y bien a plomo no de debilitarse con aberturas. Las jambas de puertas y ventanas no serán menos anchas de un sexto de la anchura de la luz, ni más de un quinto. Réstanos ahora tratar de sus ornatos.

(1) Es decir: si tiene 6 pies de ancho, tendrá 13 de alto, y así a proporción las de otras anchuras.


(*) Palladio, Andrea. Los cuatro libros de arquitectura de Andrés Palladio, vicentino. Traducidos e ilustrados con notas por Don Jose Francisco Ortiz y Sanz, presbítero. Imprenta real. Madrid, 1797. Puede consultarse una edición facsímil en línea a través del siguiente enlace del Ministerio de Fomento.