martes, 10 de febrero de 2009

Exposición "Nuevos Palladianos"


La elección del título “nuevos Palladianos” hace hincapié en el nexo común a todos ellos: la arquitectura clásica como tradición ininterrumpida (representada en Palladio) que llega al siglo XXI.

En palabras de los organizadores:
Aparentemente desplazados por nuevos paradigmas tecnológicos, los nuevos palladianos siguen continúan con su herencia histórica dentro de la práctica contemporánea del clasicismo y la Arquitectura tradicional. Con la convicción de que la Modernidad es una cualidad y no una categoría cronológica, sus obras siguen reflejando el mantenimiento del corpus teórico y práctico Palladiano integrándolo dentro de un nuevo humanismo ecológico y civilización urbana.
La Arquitectura de los nuevos Palladianos es inventiva, innovadora y parte de una continuidad histórica, pero por encima de todo está íntimamente unida con una tradición viva y todavía en evolución.

Los Arquitectos que expusieron en la exposición:
Victor Allen
Ralph Boom
Mike Bosse
Gonçalo Cornelio da Silva
José Cornelio da Silva
Victor Depui
Peter Drijver
Richard Economakis
Anne fairfax
Christine Franck
Craig Hamilton
Matthew Hardy
Leon Krier
Michael lykoudis
Jan Maciag
David Mayernik
Duncan McRoberts
Robert Patzschke
Hugh Petter
Jaquelin T. Robertson
Alireza Sagharchi
Iñigo Saloña
Richard Franklin Sammons
John Simpson
George Saumarez Smith
Thomas Gordon Smith
Lucien Steil
Robert A. M. Stern
Duncan Stroik
Francis Terry
Quinlan Terry
Samir Younés


Destacar la presencia de los arquitectos Javier Cenicacelaya e Iñigo Saloña, únicos representantes españoles dentro de la exposición, lo cual muestra el poco interés que en nuestro país se presta a este tipo de eventos, a pesar del peso que dentro del panorama arquitectónico tiene el Sr. Cenicacelaya.

Asimismo agradecer al Sr. Lucien Steil la información proporcionada, así como los dibujos que ha “cedido” para exponerlos en este blog.





sábado, 7 de febrero de 2009

Revolución Industrial y Arquitectura

Pfunes Arquitectur Revolucion Industrial
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Presentación publicada a petición de Julissa Torres. Para ver en pantalla completa pulse el icono "Full screen" de la esquina inferior derecha.


Se aceptan sugerencias y peticiones para futuras entradas.

domingo, 1 de febrero de 2009

Palladio: la batalla por el alma de un arquitecto.

A través del Sr. Lucien Steil nos llega esta noticia, publicada en The Guardian el 30 de Enero de 2009.

Autor: Steve Rose.

Traducción: Pablo Álvarez Funes.

 

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Palladio: la batalla por el alma de un arquitecto.

 

Con motivo de la última exposición de la Royal Academy sobre la obra de Palladio, dos espectros arquitectónicos opuestos están desesperados por reclamarlo para sí mismos.

 

Si el arquitecto renacentista Andrea Palladio estuviera vivo hoy, ¿qué podría estar diseñando? ¿Podría el abuelo de la arquitectura occidental seguir haciendo edificios clásicos, o estaría trabajando en un estilo más deconstructivista? ¿Se pondría de lado, digamos, del Príncipe Carlos, o de Norman Foster? La pregunta es hasta cierto punto extravagante, pero 428 años después de su muerte, el legado de Palladio –y por extensión toda la arquitectura clásica- sigue siendo objeto de apasionados debates. Una parte reclama el clasicismo como el lenguaje de la historia y el buen gusto, y que deberíamos seguir usándolo; la otra parte lo ve como anacrónico, redundante y conectado con valores pasados. La apertura de una nueva exposición sobre Palladio parece haber avivado esta antigua polémica una vez más.

 

Lo divertido de esto es que arquitectos de todas las tendencias están dispuesto a reclamar a Palladio como uno de los suyos. “Sólo tenemos que esperar”, dice el arquitecto Robert Adam. “Muchos de ellos acudirán a la exposición. Richard Rogers dirá: Soy realmente palladiano, y lo mismo hará Norman Foster. Los modernos dirán que es cuestión de proporciones y ritmo y ya está.”

 

“Esta es la forma en que gente que no está apenas interesada por la historia, lo reclama para sí. Lo cogen y los abstraen de tal forma que nadie, excepto ellos y sus amigos, podría reconocerlo”.

 

Adam es, sin ninguna duda, lo que podríamos llamar un tradicionalista. Su estudio es el mayor de Europa que practica lo que el denomina “diseño clásico progresivo”. Eso podría significar desde grandes casas de campo hasta oficinas al último grito tecnológico, todo traducido al un vocabulario clásico de columnas y capiteles, pórticos y frontispicios. En otras palabras, el vocabulario que Palladio sacó de las ruinas de la Antigua Roma, aplicó a las villas de los terratenientes del Véneto del siglo XVI, y que a través de sus famosos Cuatro Libros de Arquitectura enseñó a usarlo a otros arquitectos. Aunque las formas clásicas se han reinterpretado desde entonces, las cosas cambiaron a principios del siglo XX, cuando las formas clásicas fueron abolidas o simplemente descartadas por revolucionarios modernos como Le Corbusier, Mies van der Rohe y Walter Gropius a favor de un lenguaje más simple y puro que reflejara el espíritu de una época y las posibilidades del hormigón, vidrio y acero.

 

Pero los modernos siguieron inspirándose en Palladio. Se pueden establecer comparaciones entre las plantas de las villas más conocidas de Le Corbusier y las de Palladio, por ejemplo, y los arquitectos contemporáneos argumentan que la obra de Palladio es mucho más que detalles clásicos. “Obviamente están la geometría y las proporciones”, dice Chris Wilkinson, de Wilkinson Eyre Architects, quien una vez se llevó a todo su estudio para ver en persona la obra de Palladio. “Pero además me llamó la atención la elegancia y simplicidad de sus edificios. Muchos son muy, muy sencillos. Por ejemplo me sentí tremendamente impresionado al oír que la elegante rampa de acceso al piano nobile de la Villa Emo, no sólo fue diseñada para que uno pudiera llegar hasta el pórtico de entrada a caballo, sino también como superficie de trilla en época de cosilla. Me pareció tan práctico.”

 

Sin embargo, los tradicionalistas se están defendiendo -y ganando terreno, dicen. El pasado septiembre, en la Fundación Príncipe de Gales, se inauguró otra exposición para conmemorar los 500 años del nacimiento de Palladio, titulada “Nuevos Palladianos”. Esto permitió reunir el trabajo de arquitectos clásicos de todo el mundo, con la intención de “establecer un contrapunto creíble a la constante erosión de los pilares de la tradición arquitectónica”. Se expuso la obra de reconocidos arquitectos clásicos, incluyendo a Adam, Quinlan y Francis Terry, y Leon Krier (la mano directora de Poundbury en Dorset). Los proyectos oscilaban entre historicistas casas de campo y proyectos de planificación urbana históricamente sensibles; el conjunto de la exposición, hay que decirlo, parecía el despacho de un agente de la propiedad.

 

Uno de los organizadores de la exposición fue Alireza Sagharchi, secretario del Traditional Architecture Group, una asociación de arquitectos con inquietudes similares. Él establece una comparación entre las lenguas clásicas y el Inglés, y argumenta que si todavía podemos entender las novelas Victorianas o Georgianes es precisamente porque no hemos reinventado el lenguaje desde el principio. “La forma en que proyectamos un edificio para dar respuesta a un conjunto de valores o necesidades no ha cambiado, y no vemos por qué esto debería cambiarse”, dice Sagharchi.

 

“Así es como se mantiene la continuidad y la tradición; ésos son los valores que estamos comunicando. Creemos que son fundamentales para nuestra supervivencia."


“Pueden decir que hay sitio para ambos en nuestro mundo plural, pero – al menos desde su punto de vista- los tradicionalistas han sido anulados. Aunque muchos modernos digan que cada uno puede hacer lo que quiera”, dice Adam, “lo cierto es que ellos (los modernos) no nos quieren”.

 

Adam cree que el cambio está en el aire. Predice que la actual crisis significará el fin de los rascacielos modernos y las formas alocadas que han venido a representar a la altiva arquitectura de los últimos años, del mismo modo que la recesión de los 90 eliminó el atractivo de la arquitectura posmoderna. “Edificios como el Pepinillo y la torre Beetham de Manchester pronto estarán tan desfasados como esas reliquias de los 80”, dice el clasicista. Así, el público preferirá el mensaje sólido y seguro que sólo puede provenir de la arquitectura tradicional. El testigo abandonado en el siglo XX será retomado otra vez, continúa argumentando, y la modernidad será vista como un momento aislado de locura.

 

Pero la división es más acentuada. La Modernidad con M mayúscula ya no es lo que era. Hasta los modernos más reaccionarios admiten que los principios originales de planificación del Movimiento Moderno, bulevares amplios, directos, y megabloques de vivienda estaban irremisiblemente equivocados. Ahora hacen una planificación urbana de forma muy reconocible para los clásicos.

 

Incluso los que han inventado un nuevo lenguaje y se han desmarcado del debate entre clásicos y modernos, también reclaman a Palladio como una influencia. Este verano el estudio de Zaha Hadid creó dos instalaciones interiores en la Villa Foscari, de Andrea Palladio: complejas y arremolinadas esculturas basadas en las armónicas proporciones del interior de la villa. Este es exactamente el tipo de estilo anti-histórico y abstracto del que se lamenta Adam. Pero Patrik Schumacher, un socio del estudio de Hadid, cree que ése es el estilo que Palladio adoptaría si estuviera vivo hoy. “El esquema social de la villa fue magnificado en este orden cristalino y geométrico”, dice. “Tratamos de hacer algo similar. Igualmente estamos obsesionados con la idea de un orden intrínseco”.

 

La idea de que Zaha Hadid es la legítima heredera de Palladio horrorizaría sin ninguna duda a Robert Adam y quienes piensan como él, pero como apunta Schumacher, Palladio era un gran innovador en su tiempo. Así como él era un devoto y fiel custorio de los valores clásicos, un esteta intuitivo, un artesano, y un arquitecto con un don para expresar la posición social de sus ricos clientes… Después de todo, tal vez no sea tan raro imaginarse a Palladio diseñando a través de programas de Diseño Asistido por Ordenador.

 

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Este artículo viene a confirmar en primer lugar que los arquitectos rabiosamente contemporáneos, ésos que durante años han renegado con soberbia de la historia, y se han reído del público que no entendía ni sus obras y que si las aceptaba era sólo a partir de unos intrincados razonamientos publicitarios que formaban parte de la propaganda de estos propios arquitectos. Recurrir a la antigüedad para nuevamente reducirla al insulso juego de formas puras y proporciones que ya hizo Le Corbusier ha demostrado ser un camino que justifica los mayores desmanes arquitectónicos en nombre de una realidad que ni creen ni respetan. El análisis del Sr. Adam es muy acertado al matizar que la era de la arquitectura mediática pronto encontrará nuevas divas y que los actuales dioses serán destronados; la afirmación de que es el turno de los clasicistas tiene cierto sentido habida cuenta del hastío que produce en la población esas formas tan alocadas y chillonas, que de tanto querer transmitir no transmiten nada. La nueva arquitectura surgida de la crisis de la Modernidad y la Posmodernidad, como el mundo que le ha tocado vivir, ha adolecido de una auténtica crisis, por no decir ausencia, de valores, que, combinados muchas veces con estrategias de barraca de feria, han contribuido a endeudar a las ciudades con inútiles “efectos Guggenheim”.

 

Se inicia un tiempo de moderación frente a los excesos arquitectónicos que hemos vivido. Y no podemos sino afirmar con optimismo, que los clasicistas tenemos mucho que decir ahora que se ha demostrado que ni el menos es más, ni el menos es aburrido. Pensar en la incompatibilidad de la arquitectura clásica y las nuevas tecnologías es una falacia que lleva años argumentando el Sr. Adams. Para él, la tecnología ha convertido a los arquitectos en esclavos; a diferencia de otros clasicistas, que siguen recurriendo exclusivamente a los modos de representación gráfica tradicionales (tablero de dibujo, lápiz y tinta), su estudio no ha dudado en incluir el diseño asistido por ordenador como forma de trabajo. Al fin y al cabo, pregunta irónicamente, si calcular el éntasis de una columna por ordenador no le convertiría también en arquitecto de alta tecnología.

sábado, 31 de enero de 2009

Los cinco clasicismos actuales según Robert A. M. Stern.

Durante sus años de gestación con las primeras vanguardias y de triunfo y expansión tras la Segunda Guerra Mundial, la arquitectura moderna, tipificada a través del “Estilo Internacional”, controló el crecimiento y reconstrucción de las ciudades occidentales y sus colonias, programando grandes conjuntos funcionales y maquinistas que seguían las pautas de la Ville Radieuse de Le Corbusier y los CIAM; pero con el tiempo estos principios, surgidos de la inocencia e ingenuidad de quienes miraban el mundo surgido tras la Primera Guerra Mundial como una tabula rasa a partir de la cual construir un mundo nuevo, mostraron una particular tendencia a la anomia que acabó siendo la causa de muchos de los problemas de integración y degradación de grandes áreas urbanas.

Con la “muerte” de la Arquitectura Moderna (Pruitt Igoe, 1972) se inicia una nueva etapa para la Arquitectura: la Posmodernidad. Como sucedía antaño con la muerte de monarcas o dirigentes autoritarios y el pueblo veía con entusiasmo el futuro, los arquitectos pronto se sintieron liberados del mito del Movimiento Moderno y su incapacidad para dar respuesta a todas las necesidades de la sociedad. Por primera vez en cuarenta años se atrevieron a mirar al pasado sin los complejos ideológicos que antes se lo impedían. Estas aproximaciones constituyen la primera etapa de la Posmodernidad como tal, que todavía convivió con otras “familias” del Movimiento Moderno como el brutalismo.

Los resultados de estas revisiones del pasado son muy desiguales en función del modo en que cada arquitecto la realizada. Hubo quien se decidió a mirar al pasado de forma desenfadada y emplearlo con ironía contra las carencias de la modernidad. Otros optaron por retomar los principios generales del clasicismo sin olvidar la modernidad. También se siguió el camino de continuar el clasicismo como si la modernidad sólo hubiese sido un mal sueño y seguir desarrollando el mismo como durante la Ilustración. Además surgieron variantes más moderadas de esta última que buscaban la esencia del clasicismo como tal o la manera de adaptarlo de forma seria a la “tradición moderna” sin caer en ironías o insulsos juegos formales.

Todas estas variantes de lo que habría de llamarse clasicismo posmoderno fueron recogidas por Robert A. M. Stern en su libro “El clasicismo moderno” y clasificadas en cinco tipos: clasicismo irónico, clasicismo latente, clasicismo esencialista, clasicismo canónico y tradicionalismo moderno. Con esta clasificación se ahonda en un fenómeno ya apuntado por Jencks al estudiar la arquitectura posmoderna, si bien Jencks en su análisis se centra sobre todo en el enfoque irónico del clasicismo y despreciando los demás, Stern da a estas cinco variantes el mismo tratamiento crítico, mostrando una visión amplia y objetiva de esta etapa de la Historia de la Arquitectura.

Clasicismo irónico: Edificio para la compañía Disney. Burbank, California, EEUU. (1992). Arquitecto: Michael Graves.

Clasicismo irónico: Plaza de Italia, Nueva Orleans, Luisiana, EEUU. (1978) Arquitecto: Charles Moore.

Clasicismo latente: Vivienda unifamiliar en Viganello, Suiza (1981). Arquitecto: Mario Botta.

Clasicismo latente: Avenida Westcherter nº 800, Nueva York, EEUU (1983). Arquitecto: Kevin Roche.

Clasicismo esencialista: Galerías Duncan, Lincoln, Nebraska, EEUU (2002). Arquitecto: Demetri Porhyrios.

Clasicismo esencialista: Centro Cívico de la Ciudad de Florida, Florida, EEUU (1994). Arquitectos: Andres Duany y Elizabeth Plater Zyberk.

Clasicismo canónico: Ampliación del Senado, París, Francia (1986). Arquitecto: Christian Langlois

Clasicismo canónico: Edificio de entrada al banco Riggs, Washington DC, EEUU (1990). Arquitecto: John Blatteau.

Tradionalismo moderno: Vivienda en Hampshire, Reino Unido (2006). Arquitectos: Robert Adam Architects.


De estos cinco modos de entender la tradición, sólo los tres últimos (clasicismo esencialista, clasicismo canónico y tradicionalismo moderno) han tenido una continuidad hasta nuestros días. Su difusión y docencia quedar oscurecida por el peso relativo de los dos primeros, a su vez los únicos estudiados en las líneas oficiales, en parte debido a la influencia de Jencks (quien por otra parte muestra sin pudor un desprecio hacia las otras formas de aproximarse al clasicismo), y en parte como demostración parcial (sólo centrada en los enfoques irónico y latente) del fracaso de ese retorno irreflexivo al pasado, que se hace extensible al resto de manifestaciones clásicas contemporáneas. Es con este razonamiento con el que se ahoga cualquier planteamiento o iniciativa clasicista desde el estamento académico, muchas veces proviniendo de arquitectos que su momento no tuvieron problemas con retornar al clasicismo.

Esencialista, canónico o tradicionalista moderno, el arquitecto clásico contemporáneo encuentra en estas categorías un abanico de posibilidades con el que desarrollar su obra con la suficiente originalidad como para ser moderno, pero también con el suficiente conocimiento del pasado como para ser tradicionalista o directamente clásico. En definitiva, un camino para ser intemporal, pero de su tiempo.

domingo, 25 de enero de 2009

El arquitecto Abdel-Wahed El-Wakil, ganador del premio Driehaus 2009.

El arquitecto egipcio Abdel-Wahed El-Wakil (El Cairo - Egipto, 1943) ha sido elegido como ganador del premio Richard H. Driehaus de Arquitectura Clásica en su edición de 2009. Este premio es el equivalente clásico del conocido Pritzker y se otorga desde 2003 a Arquitectos de reconocida trayectoria dentro de la recuperación de la Arquitectura, Urbanismo y Construcción tradicionales.

La elección de El-Wakil supone una novedad con respecto a los anteriores galardonados, todos provenientes de la tradición europea y anglosajona, e incluye a la arquitectura islámica dentro de la revalorización del clasicismo, como se viene haciendo desde un tiempo en ITNBAU.

La obra de este arquitecto egipcio aboga por la continuidad de la tradición frente a los imperativos ideológicos de la modernidad y los imperativos de la era moderna. Para él, éstos no son argumentos que justifiquen la renuncia a la tradición arquitectónica islámica. El-Wakil trabaja con diseños, materiales y técnicas autóctonas, pero no duda en integrarlos con la tecnología contemporánea para crear una arquitectura familiar, funcional y sostenible, que sea intemporal, pero de su tiempo. Sus quince mezquitas en Arabia Saudí son todo un ejemplo de cómo la arquitectura islámica puede beber de nuevo de sus tradiciones; del mismo modo, el Centro de Estudios Islámicos de Oxford es una perfecta combinación entre la rígida arquitectura universitaria de la ciudad con los ecos de la arquitectura islámica que llegan a Reino Unido, y que la enlazan con otros “caprichos” como el Pabellón Real de Brighton.

(Interior de la Mequita de Quba, Arabia Saudí)

(vista general del Centro de Estudios Islámicos de Oxford)

(Detalle de la cúpula y el minarete del Centro de Estudios Islámicos de Oxford)

Actualmente El-Walkil trabaja en varios proyectos en Medio Oriente y África, que destacan por su sencillez y compromiso con las tradiciones locales y se desmarcan de la arquitectura ruidosa y chillona de Dubai, en la misma línea que el clasicismo contemporáneo occidental se separa del estrafalario deconstructivismo.

Relación de obras en Archnet

Relación de obras en la página de la Escuela de Arquitectura de la Universidad de Notre Dame, en Indiana, EEUU


Relación de miembros del jurado del premio Driehaus en su edición de 2009:

Richard H. Driehaus: Fundador y presidente de la Dirección Financiera Driehaus.

Michael Lykoudis: Decano “Francis y Kathleen Dooney” de la Escuela de Arquitectura de la Universidad de Notre Dame, Indiana, EEUU.

Paul Goldberger: Crítico de Arquitectura de “The New Yorker”.

David M. Schwarz: Presidente de David M. Schwarz Architects.

Adele Chatfield-Taylor: Presidenta de la Academia Americana en Roma.

Robert Davis: Socio princial de Arcadia Land Company y fundador de Seaside, Florida, EEUU.

Léon Krier: Arquitecto y primer galardonado con el Premio Driehaus en 2003.