sábado, 2 de mayo de 2009

El pueblo ha hablado

Hace unos días se desató la polémica en torno al príncipe de Gales por sus declaraciones desfavorables a un proyecto moderno de Lord Rogers en el barrio de Chelsea en Londres, frente al antiguo Hospital Real. La "farándula" de la arquitectura contemporánea firmó un comunicado en el que se criticaba la intervención del príncipe de Gales en asuntos de arquitectura, quien, gracias a su influencia, ha liberado a Reino Unido de muchos proyectos modernos o deconstructivistas que poco o ningún bien hacían a las ciudades británicas o sus habitantes (empezando por aquella famosa declaración que comparaba la propuesta de Steffen Ahrends para la ampliación de la National Gallery con "un monstruoso furúnculo en el rostro de un amigo muy querido").

El diario británico "The guardian", siempre al tanto de estas polémicas arquitectónicas, publicó hace unas semanas una encuesta para conocer la opinión de sus lectores en tal asunto. La encuesta preguntaba: ¿Es el príncipe Carlos bueno para la Arquitectura Británica? A pesar de que el propio periódico fue crítico con la actuación del Príncipe Carlos, los resultados finales de la encuesta han sido favorables a su Alteza Real, con un 71% de votos favorables a sus opiniones.

La excelente labor del príncipe de Gales en favor de la arquitectura tradicional y sostenible, así como la reciente oposición de los vecinos de Chelsea al proyecto de Rogers han contribuido a mostrar a un mundo ya de por sí escéptico con los "espejitos de colores" de la arquitectura del starsystem, que esa arquitectura puede tener sus días contados y que nuevamente las necesidades reales de la sociedad serán tenidas en cuenta. Y eso por no recordar que fue el propio Lord Rogers quien en su día usó sus influencias como noble y amigo del viceprimer ministro británico para detener el proyecto de Quinlan Terry de ampliación del Hospital de Chelsea. El pasado siempre vuelve y ni Lord Rogers ni su camarilla están muy en condiciones de protestar por traficos de influencias.

9 Su opinión es importante. Deje aquí su comentario:

  1. Creo que estamos en un momento crítico de la historia, donde el hombre debe replantearse su lugar en la naturaleza y parte de la solución nos toca darla a los arquitectos. Los arquitectos superstar, si quieren seguir en el puesto, deberán pensar más hacia afuera de sus egocéntricas mentes.

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  2. me parece que es necesario ese planteamiento frente a las novedades en arquitectura. En España tenemos tantos ejemplos de malos usos, de poner cosas que rompían la arquitectura tradicional que es una lástima!

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  3. Tehuarq, la arquitectura es uno de los pilares en los que se sienta la crisis actual, por diversos motivos (desde la espculación al uso de materiales cuya extracción, fabricación o reciclaje resultan altamente contaminantes). Está en la mano de los arquitectos revertir su parte de la situación y es sólo a partir del diseño ecoeficiente (derivado en gran parte de la tradición constructiva de cada lugar) y materiales no contaminantes (con preferencia por los tradicionales) como conseguiremos una arquitectura realmente sostenible.

    Didac, lamentablemente el siglo XX ha sido testigo de la destrucción de nuestros centros históricos (por guerras, reconstrucciones desafortunadas o simplemente por crecimiento especulativo). Además de la desaparición de los tejidos urbanos tradicionales que hasta el momento han sido los únicos capaces de crear una cohesión social significativa con individuos preocupados por el mantenimiento de sus entornos. En España, con el desarrollismo, se destruyeron la mayoría de nuestros centros históricos con desafortunadas intervenciones sentando un precedente para nefastos ejemplos actuales como puede ser el Mercado de la Encarnación en Sevilla.

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  4. En mi humilde opinión teniendo en cuenta que no soy arquitecto (más quisiera yo), deberiamos avanzar en nuevas construcciones y proyectos de una manera equilibrada. Empezando por la imaginación o sueño de un arquitecto, plasmarlo en proyecto y aceptado por las autoridades pertinentes, para acabar siendo construido, debe ser una vez terminado objeto de admiración y no de crítica. Es´evidente que la crítica siempre va a estar, pero hay casos que pasa a convertirse en objeto de burla, tanto de los que residen como de los que nos visitan y ese extremo es lamentable. Un saludo amigo P.funes.

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  5. Javier, el caso de los bloques de Chelesea es como el que comentas. En Londres están empezando a plantearse la demolición de complejos residenciales de los años 70 porque están muy deteriorados, y el pueblo está totalmente en contra del nuevo barrio de Rogers. Intentaré colgar imágenes durante la mañana.

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  6. Como profana, pero si como amante de la arquitectura, creo que debe estar sujeta a las necesidades del ciudadano, a los modelos tradicionales alejados de proyectos megalomaníacos que desprecian los entornos y sobre todo los centros históricos.

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  7. Natalia, eso es precisamente lo que ha estado haciendo el príncipe Carlos en esta polémica, defender los intereses de unos vecinos que no se sienten, ya no representados, sino siquiera tenidos en cuenta por los grandes arquitectos mediáticos que estaban decidiendo el futuro de su barrio tradicional. Es curioso que estos arquitectos reclamen democracia cuando el Príncipe de Gales les critica, pero se erijan en "caudillos del pueblo" cuando se trata de proyectar en zonas históricas.

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  8. Hombre, no se trata de decir si esto es mejor o peor que aquello. Cada uno tendrá sus propias opiniones y argumentos, aunque si es verdad que tanto condenar como ensalzar un tipo de arquitectura (ya sea tradicional, moderna, postmoderna, lo que sea) por sistema es un error porque hay muchos ejemplos de arquitectura tradicional en lugares históricos muy mal ejecutados y viceversa

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  9. Efectivamente, Manolo, en el justo medio está la virtud, pero el debate entre clasicismo y modernidad ha sido maniqueo desde sus inicios. El Movimiento Moderno anuló el clasicismo y la arquitectura tradicional y la Posmodernidad simplemente ofreció una pantomima del mismo para reirse de las carencias de la arquitectura Moderna. Quienes intentaron conciliar ambas partes siguiendo ese irónico camino acabaron volviendo al redil de la modernidad criticando a unos arquitectos clasicistas que nunca llegaron a entender.

    Y los nuevos clasicos no hacen otra cosa sino recoger el testigo de un gran público hastiado de "espejitos de colores", muy impresionantes formalmente pero que luego son incapaces de generar vida social. El príncipe de Gales, como muchos británicos, sigue viendo la arquitectura clásica como un generador de vida urbana y virtudes cívicas.

    A día de hoy resulta difícil plantear una reconciliación entre ambas partes, habida cuenta del fracaso de la arquitectura posmoderna en ese sentido. La arquitectura clásica vuelve a ganar terreno después de décadas de excesos y "efectos Guggenheim". Las variantes actuales del Movimiento Moderno cuentan con el beneplácito de las escuelas y concursos de arquitectura.

    La crisis de la farándula arquitectónica, los autodenominados "starchitects", ha vuelto a desequilibrar la balanaza dando más protagonismo a un colectivo que laboriosamente y en las sombras ha devuelto el prestigio a una forma de entender la arquitectura denostada por las élites arquitectónicas durante décadas.

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