viernes, 10 de julio de 2009

El clasicismo en Flandes (IV). Lovaina

Lovaina es una ciudad universitaria. Su Universidad Católica fue fundada en 1425 y es una de las más antiguas del mundo. Toda la vida de la ciudad ha girado en torno a la Universidad, por la que pasaron, como docentes o como alumnos, grandes humanistas como Erasmo de Rótterdam, el español Juan Luis Vives, el médico Andrea Vesalio o el cosmógrafo Gerardo Mercator. Además fue un gran centro productor de paños y, desde el siglo XVIII, de cerveza.

El Ayuntamiento de Lovaina es una esbelta construcción gótica que se complementa con el cercano Tafelrond, un edificio neogótico que, como sucedió en Brujas con la bolsa, sustituía a un edificio neoclásico que a su vez sustituyó a otro medieval deteriorado y descuidado.

Ayuntamiento de Lovaina

Tafelrond

Lovaina también tiene su Iglesia de los Jesuitas, San Miguel, construida entre 1650 y 1671 por el Padre Guillermo de Hesius. Al ser unas décadas posterior a las Iglesias de Huyssens, la de San Miguel de Lovaina refleja los cambios en la arquitectura barroca en esos años. El interior sigue un esquema basilical con naves separadas por arcadas sobre columnas jónicas. La fachada está dividida en dos niveles que hacen eco de la distribución espacial interior con un único cuerpo central más elevado, en consonancia con la nave central, unido a los laterales mediante volutas. El nivel inferior es de orden jónico con el entablamento completo y se compone de tres cuerpos separados por pilastras dobles en los extremos y semicolumnas apareadas en el centro. Un frontón partido convive con los pedestales del orden del único cuerpo del segundo nivel, compuesto con su entablamento completo. Sobre éste, un ático flanqueado por jarrones y coronado por un frontón partido alberga un gran escudo de la Compañía de Jesús. Unas bandas horizontales de piedra acentúan el ritmo de la fachada a la vez que crean una tensión horizontal frente a su acusada verticalidad.

San Miguel de Lovaina. Fachada

San Miguel de Lovaina. Interior

El prestigio de la Universidad motivó la construcción de nuevas instalaciones y Colegios Universitarios que, además de acoger a los alumnos, cumplían funciones docentes e investigadoras. Estos edificios resultan muy interesantes por cuanto aúnan las funciones de bibliotecas, residencias, aulas y grandes salas de recepción. Destacan a ese respecto el Colegio Adriano VI, con una fachada de orden colosal compuesto con sus intercolumnios ocupados casi en su totalidad por arcadas; el colegio de la Santísima Trinidad combina las construcciones vernáculas con una portada en orden rústico; y el Gran Salón Universitario, por su armonía a pesar de carecer de un orden arquitectónico definible como tal.

Colegio del Papa Adriano VI. Lovaina

Colegio de la Santístima Trinidad. Lovaina

Gran salón Universitario. Lovaina

Gracias a la Universidad la ciudad no se vio afectada por la decadencia comercial que sufrieron otras ciudades flamencas. El ferrocarril llega a la ciudad en 1837, pero hasta 1875 no se construye la actual estación, que sigue los patrones del eclecticismo “Beaux Arts” importado de Francia. La estación además está precedida por una gran plaza rectangular que da la bienvenida al viajero.

La estación de Lovaina en 1917

La estación de Lovaina en la actualidad

Durante las dos Guerras Mundiales Lovaina sufrió graves destrucciones por parte del ejército alemán. En 1914, al inicio de la Primera Guerra Mundial, la Biblioteca de la Universidad ardió tras un bombardeo, perdiéndose gran cantidad de manuscritos, mapas y libros impresos, y levantando gran indignación en la comunidad internacional. Como parte del Plan de Socorro a Bélgica, el Gobierno de Estados Unidos decidió regalar a la ciudad un nuevo edificio para su biblioteca, siendo el encargado de realizarlo el arquitecto Withney Warren.

Plaza Ladeuze. Biblioteca de la Universidad de Lovaina.

Warren se documentó cuidadosamente en la arquitectura belga y ofreció una brillante pieza historicista que entronca con la tradición de edificios municipales flamencos. La Biblioteca es un edificio alargado con una arcada de once vanos en planta baja que se corresponden con sendos ventanales en planta primera, combinando magistralmente piedra blanca y ladrillo. Ocupando los tres vanos centrales se destaca el acceso con semicolumnas jónicas en el primer nivel rematado por un gran gablete con dos niveles de órdenes, corintio y compuesto, que se van estrechando y vinculándose con el anterior mediante volutas. Acompaña a la biblioteca un gran campanario que recoge también la influencia vernácula y clásica. A pesar de la rápida reconstrucción en la Segunda Guerra Mundial fue nuevamente destruida por el fuego cruzado entre británicos y alemanes, pero afortunadamente reconstruida donde estaba y como era.

Biblioteca de la Univerdidad de Lovaina. Detalle del gablete


Nuevo Museo Municipal de Lovaina. Sobre un pórtico dórico se anexa el volumen moderno, ofreciendo una solución de compromiso dentro del centro histórico.

miércoles, 8 de julio de 2009

Todo lo que siempre quiso saber sobre el eclecticismo y nunca se atrevió a preguntar (I)

Eclecticismo es un término generalmente peyorativo que designa la libre tendencia a utilizar los estilos del pasado y que, por defecto, se aplica a toda la producción arquitectónica del siglo XIX. Aún así, no todo fue imitación banal y escasamente rigurosa de todo cuanto fuese anterior al siglo XVIII, sino que también aparecieron líneas muy ortodoxas de investigación y recuperación de estilos artísticos antiguos. Los “revivals” ó “neos” suponen el reflejo (aunque algo distorsionado) de las aspiraciones del romanticismo.

Básicamente, todo el panorama que trataremos puede resumirse como un proceso de subjetividad progresiva, cuya culminación se alcanza en el romanticismo y que sigue ejerciendo influencia hasta nuestros días. Una breve síntesis de este recorrido desde la Edad Media hasta principios del siglo XIX se hace necesaria como introducción general a toda esta primera parte. El objetivo de la misma es, mediante un desarrollo histórico, exponer las diferencias existentes entre eclecticismo e historicismo.

Para hablar del proceso de subjetivización romántica debemos remontarnos al Renacimiento, período en el que, tras el lapsus medieval, el hombre vuelve a ser la medida de todas las cosas. Será éste ahora el centro del universo (aunque en muchas ocasiones bajo la atenta mirada de Dios), y a su vez, estas dos premisas serán las que sienten las bases del Renacimiento y de la Ilustración.

En filosofía, el acento en la relación entre el yo humano y el mundo exterior se aleja cada vez más de la validez de los objetos para acercarse al sujeto. Claro ejemplo de ello es Descartes, quien hace su dubitativa búsqueda de la verdad en la conciencia del sujeto (ego cogito) y no en algo preestablecido (cogitatum). Los fundamentos del sistema filosófico cartesiano encuentran también su clara aplicación en el arte, sobre todo en el humanismo. Así, la aparición de la perspectiva nos habla de la relación entre el objeto pensado y el punto de vista del sujeto observado, contratando con la pintura plana medieval, eminentemente objetiva y que nos habla de verdades sagradas -que no cambian según los puntos de vista-. También estas teorías hacen su eco en el urbanismo. Ya Descartes se quejaba en su Discurso del Método, de la tortuosidad de las calles de las ciudades antiguas, así como la falta de uniformidad en las fachadas, como si fueran obra de la casualidad y no de la voluntad de personas dotadas de razón. En su lugar, reclama la realización de proyectos coordinados por parte de ingenieros, consejo que será aplicado poco después (aunque ya el renacimiento italiano había dado algunos buenos ejemplos de coordinación urbanística).

En lo que respecta a la historia, observamos que a partir del siglo XVI la historia terrenal empieza a ganarle terreno a la historia sagrada; ésta considera los hechos como recompensa de Dios ó como consecuencia del pecado original, luego no da margen de libertad al hombre. Por contraposición, la historia terrenal nos habla de las decisiones de sus protagonistas, libres en todo momento de decidir lo que hacen. Tanto en este aspecto como en el filosófico fue de gran ayuda la invención de la imprenta, por cuanto permitió un progreso en las comunicaciones y facilitó el acceso de la cultura a todos los sectores de la sociedad (de hecho, el objetivo de Gutenberg era que todo el mundo pudiera tener su Biblia).

Este proceso también encuentra su aplicación en lo social: la sociedad aristocrática, en la que el privilegio viene de nacimiento y no tiene nada que ver con la persona que lo tiene, va dando paso a una sociedad burguesa, en la que el individuo debe destacar gracias a su esfuerzo y a la competencia con sus similares. Esta rivalidad impide en principio tener conciencia de grupo, aspecto del que sirve la aristocracia para sus propios fines: banqueros, artistas… Por otro lado, esta individualización sienta las bases de la revolución industrial, ya que con su esfuerzo por ser cada vez más, el burgués es capaz de las más descomunales operaciones y que acabarán desembocando en la aparición del capitalismo burgués como sustituto del mercantilismo de la monarquía absoluta.
Todas estas manifestaciones constituyen las fuerzas motrices de la ilustración. El conocimiento del objeto debe sobrepasar ciertos obstáculos, que nacen del interior del sujeto en forma de prejuicios y emociones que enturbian la razón, o bien que le obstruyen el camino desde fuera, en calidad de autoridades y gobernantes (quienes en ocasiones persiguen la libertad de expresión). Esta lucha y rechazo de todos estos obstáculos reside toda la fuerza explosiva intelectual de la ilustración. Pero esta inversión del objeto al sujeto no conduce a ninguna transformación ideológica, sino que tiende a reordenar lo existente. Esta reordenación pasa por la reconciliación entre antagonismos, en la síntesis de contrarios, y de este modo eliminar los obstáculos que impiden al sujeto alcanzar el perfecto conocimiento. De este modo, el clasicismo tiene como objetivo la síntesis entre Antigüedad y Cristianismo, Ilustración y primer romanticismo, corazón y razón, libertad y causalidad, incluso entre Dios y el hombre. El resultado de acercar las oposiciones históricas, antropológicas y teológicas sirve tanto para las normas estéticas como para las literarias. Encontramos un claro ejemplo de ello en Jane Austen; la genial escritora inglesa supo captar en sus novelas esta síntesis de opuestos. En ellas (sobre todo en Sentido y sensibilidad), la relación entre los personajes está marcada por personalidades opuestas: así, en Sentido y sensibilidad nos narra las vicisitudes amorosas de dos hermanas, una práctica y recatada (que representa al sentido, la razón), y otra más libre y romántica (que representa la sensibilidad y el primer romanticismo inglés).

La idea de obstáculos del conocimiento nos habla de fronteras en el propio proceso cognoscitivo, fronteras que en cierta manera enmarcan el modo que tiene el sujeto de ver el mundo. Dentro de estas fronteras el conocimiento discurre por los rectos caminos de la razón. Pero estos cauces tan regulares y estas barreras del conocimiento que se intentan eliminar acaban por crear también un sistema anquilosado y tendente a la objetivización (la razón -necesaria para el perfecto conocimiento- es universal e idéntica para cualquier individuo). Antagónicamente, pero a la vez muy en línea con lo dicho sobre la reconciliación de contrarios, la progresiva subjetividad que tratábamos desembocó en una nueva objetividad, pero ya no la divina de la Edad Media, sino una basada en la búsqueda de un lenguaje universal que permitiera al sujeto un perfecto conocimiento de la realidad. El hombre salió de las tinieblas medievales iluminado por la razón, pero ésta le deslumbró tanto que acabó cegándole de nuevo.

El romanticismo, por el contrario, intentará superar todas estas barreras e ir más allá de las mismas. Ya no habrá una meta, sino una constante expectativa a alcanzar un nuevo grado de perfección. Ahora se buscará lo universal en lo inalcanzable; el núcleo de partida de la subjetividad se expande como un sistema estelar del universo. Esta expansión, en su inalcanzabilidad, representa un anhelo de ir más allá de los límites de la ilustración. Los límites del conocimiento -lo maravilloso, mágico y sobrenatural-, se convierten de nuevo, como en la ensalzada Edad Media, en el tema preferido.

Esta trasgresión de los extremos, esta marcha incesante que ignora las barrearas y está dominada por pasiones irrefrenables, no puede llegar a ningún sitio en el sistema tradicional, por ello, antes de la destrucción que provocaría, se tiene la alternativa de la ruptura con lo convencional, actos muy típicos del romanticismo (como los suicidios ó las conversiones al catolicismo -más místico que el protestantismo- de muchos románticos). En esta tendencia hacia una estructura abierta, las fronteras de los géneros se vuelven permeables (en bellas artes esto dará lugar a los eclecticismos), libres para poder combinarse creando un verdadero sistema universal. Pero esta permeabilidad y libertad no es irracional y libertina, pues los sentimientos y las pasiones deben pasar por la autorreflexión y la actitud crítica, que configurará una nueva etapa de reflexión que durará hasta nuestros días.

lunes, 6 de julio de 2009

El Clasicismo en Flandes (III). Brujas

La horizontalidad de los Países Bajos, unido a sus caudalosos ríos, favorecieron la presencia de enclaves comerciales desde época prerromana, que evolucionaron hasta puertos fluviales durante la Edad Media. Brujas fue el primero de ellos, entrando incluso a formar parte de la prestigiosa Liga Hanseática en el siglo XII. La Baja Edad Media fue el periodo de mayor prosperidad de la ciudad, cumpliendo las veces de nodo entre las rutas comerciales mediterráneas y las bálticas. Durante el siglo XV la ciudad fue sede de la corte de los Duques de Borgoña, lo que atrajo a artistas, banqueros y personalidades relevantes de toda Europa a la vez que se formaba una pujante industria de paños. A finales del siglo XV Brujas tenía unos 200000 habitantes. Pero a principios del siglo XVI el Zwin, el canal que comunicaba la ciudad con el mar, había acumulado demasiados sedimentos y se volvió inservible para la navegación, hecho que marca el fin de la prosperidad de Brujas, que cede el relevo a Amberes.

Pero la ruina de Brujas ha sido lo que ha preservado a esta ciudad de reformas posteriores y lo que le ha dado fama durante el siglo XX como pintoresca ciudad con interesantes ejemplos de arquitectura doméstica medieval además de algunos edificios del periodo clasicista que a nosotros nos interesa.

El arquitecto Pieter Huyssens también construyó entre 1619 y 1642 una Iglesia para los Jesuitas en Brujas, Santa Walburga, sobre una iglesia anterior románica. Al igual que la Iglesia de los Jesuitas de Amberes repite el esquema de planta basilical de tres naves separadas por columnas toscanas. La fachada es quizá la más romana de las realizadas por el arquitecto, con claras similitudes a la Iglesia de Santa Susana en Roma de Carlo Maderno. Se divide esta en dos niveles, el central más elevado en correspondencia con la nave central; el nivel inferior es corintio con su entablamento completo sobre zócalo, con columnas adosadas en el cuerpo central y pilastras dobles en los laterales. El superior es de orden compuesto sobre pedestal (para permitir verlo desde cualquier punto sin que el entablamento del nivel inferior lo oculte); ocupa un solo cuerpo con columnas adosadas y rematado por un frontón partido. Ambos niveles se enlazan mediante volutas.

Santa Walburga. Fachada

Santa Walburga. Interior

Cerca de la antigua Catedral de Brujas (San Donato, demolida entre 1799 y 1815) se alza el Palacio Episcopal, un edificio contundente que expresa a la perfección el triunfo de la Contrarreforma. Construido por el arquitecto Cornelius Verhouven, es un edificio compacto, de una sola crujía y dos plantas que se corresponden con dos niveles de órdenes arquitectónicos: jónico sobre zócalo en planta baja, con el entablamento completo, y compuesto en planta primera, sobre pedestal y rematado por balaustres sobre el entablamento completo. Las ventanas ocupan prácticamente todo el intercolumnio, como adaptación de la arquitectura vernácula al clasicismo, lo que da al edificio un aspecto muy ligero. Además hay un marcado contraste entre el azul de la estructura portante de las columnas y el amarillo del cerramiento. Una gran portada rematada por la Verdad, la Caridad y la Justicia, es el acceso principal al edificio, complementado en el otro extremo por una portada similar sin remate añadida a principios del siglo XX para dar más regularidad al edificio.

Palacio Episcopal de Brujas. Vista general
Palacio Episcopal de Brujas. Detalle de la portada
El Palacio en una foto de principios del siglo XX

El triunfo de la reforma anglicana en Inglaterra provocó la emigración de muchos católicos ingleses a Francia y Flandes. En 1629 se funda el Convento Inglés para la acogida de los católicos ingleses perseguidos. El convento creció poco a poco y llega a su forma actual en el siglo XVIII, cuando el arquitecto Henry Pulinx construye la Iglesia. La fachada, actualmente cegada (sólo se puede acceder desde el interior del convento) está flanqueada por pilastras compuestas pareadas sobre zócalo con un entablamento completo rematado por un frontón curvo. El entablamento está partido para permitir un arco que ilumina el interior. Se trata de un ejemplo del palladianismo inglés en un momento en el que Europa continental se dejaba seducir por las extravagancias del rococó.

Convento Inglés. Fachada

Convento Inglés. Detalle de la fachada

En la misma Plaza del Burgo, rodeado de edificios góticos y neogóticos entre los que hay que destacar la Basílica de la Santa Sangre, se erige el Landhuis (Tribunal), sobria construcción de 1726, obra del Arquitecto Jan van der Crayce. Es de planta cuadrangular distribuida en torno a un patio con un gran acceso a través de un pórtico dórico.

Tribunal de Brujas. Exterior

Tribunal de Brujas. Interior

En 1745 se decide trasladar el mercado del pescado desde Grotte Markt al norte de la ciudad. El mercado permaneció al aire libre hasta 1821 cuando el arquitecto Jean Robert Colloigne construye unos pórticos para albergar los puestos, dando lugar a un bello ejemplo de arquitectura civil neoclásica. Los pórticos de columnas toscanas sin pedestal, rodean toda la plaza y un gran arco de medio punto da paso al patio interior, en cuyo centro hay una fuente rematada por un obelisco.

Vismarkt (Mercado del pescado). Acceso

Vismarkt. Plaza interior

Photobucket
Vismarkt. Lateral

La Bolsa de Brujas era un gran edificio cubierto gótico que perdió su razón de ser con la decadencia comercial de Brujas. La falta de mantenimiento hizo que se demoliera a finales del siglo XVIII y fuera sustituido por un gran edificio neoclásico que en 1887 fue sustituido por un edificio neogótico dentro de los programas generales de restauración en estilo de las ciudades históricas y que en Brujas dio ejemplos muy interesantes.

Vista de la Plaza en el siglo XIX. A la izquierda el Tribunal antes de la reforma neogótica

El Tribunal en la actualidad

Por último, a caballo entre la arquitectura doméstica y la religiosa está una tipología típicamente flamenca, los Beguinajes. Las beguinas eran mujeres que vivían juntas para llevar una vida religiosa sin pertenecer a ninguna orden. Este ejemplo era relativamente común en toda la cristiandad, si bien solían ser la fase previa a la fundación de un convento, pero en el caso flamenco los beguinajes permanecieron hasta el siglo XIX. El de Brujas se compone de una treintena de casas distribuidas en torno a un patio central y presididas por una iglesia. Está completamente rodeado de muros y se accede por dos grande puertas construidas en el siglo XVIII. Actualmente está ocupado por una comunidad de benedictinas y su visita ofrece unos momentos de paz y tranquilidad en la ya pacífica y tranquila ciudad de Brujas.

viernes, 3 de julio de 2009

El Clasicismo en Flandes (II). Gante

Gante fue uno de los primeros enclaves comerciales e industriales europeos, gracias al comercio fluvial y a las manufacturas de paños. Fundada en el siglo VII por San Amando a partir de dos abadías (San Pedro y San Bavón), durante la Edad Media fue, junto con Brujas, una de las ciudades más grandes y prósperas de Europa. En esa ciudad nació en 1500 Carlos I de España y V de Alemania. A diferencia de Amberes, que se vio favorecida por las políticas comerciales de los Habsburgo, Gante se enfrentó al emperador en la denominada Revuelta de Gante (1539). Tras la revuelta la abadía de San Bavón fue disuelta (aunque se conservó la Iglesia, elevada a rango catedralicio en 1559) y tras las sucesivas guerras de religión de los siglos XVI y XVII perdió toda importancia internacional, entrando en un periodo de decadencia del que no saldría hasta el siglo XIX, con la fundación de su Universidad (1817) y la creación de un nuevo puerto fluvial (1824-1827). A pesar de todo, durante la dominación española y austriaca la combinación de la arquitectura local con los principios de la arquitectura clásica restaurados en el Renacimiento dieron lugar a edificaciones muy interesantes.

El Ayuntamiento de Gante es una prueba física del tránsito entre estas dos épocas. En 1518 se decide sustituir el anterior edificio municipal, concluido en 1484, por otro más grande que pudiera albergar a las autoridades locales y gremiales. Mientras en Roma Rafael Sanzio diseñaba un nuevo proyecto para la Basílica de San Pedro, los arquitectos Rombout Keldermans y Dominik de Waghemakere plantearon una enorme construcción gótica que se vio interrumpida por la Revuelta de Gante cuando sólo se llevaba ejecutado un tercio del total. No es hasta 1598 cuando se continúan las obras, esta vez siguiendo los principios clasicistas. Esta ampliación consta de tres niveles de órdenes superpuestos de columnas adosadas con su entablamento completo y sobre pedestales, frente a los dos niveles de arcadas del edificio gótico. El acceso ocupa dos intercolumnios y está descentrado, aunque su número es impar (19). Las columnas y algunos elementos horizontales del entablamento están pintados de negro, y los capiteles han sido dorados para enfatizar la articulación del edificio. La diferencia de cota entre la calle y la planta principal se salva con una escalinata construida a principios del siglo XIX y que sustituye a una anterior. La fachada contigua ofrece el mismo esquema compositivo pero con pilastras y los gabletes están rematados por dos niveles más de órdenes, que van reduciendo su ancho y relacionándose con el nivel inferior mediante volutas. Los frontones y pináculos que los rematan fueron añadidos en una restauración de principios del siglo XX, como parte del programa de mejora urbana para la Exposición Universal de Gante de 1913.
Vista general del Ayuntamiento

Detalle del Orden Dórico

Detalle de los Órdenes Jónico y Corintio

Fachada lateral

Escalinata

Reconstrucción ideal del Ayuntamiento según el proyecto gótico

Al ser elevada a sede episcopal la Catedral de San Bavón, ya famosa por su retablo del cordero místico, afrontó una serie de reformas destinadas a adaptar su espacio para sus nuevas funciones litúrgicas de la contrarreforma (recordemos que hasta 1540 era iglesia abacial) a la vez que restaurarla después de las acciones iconoclastas de los calvinistas durante su ocupación de la ciudad. Es muy destacable la envolvente arquitectónica del coro así como los cierres de las capillas de la girola, construidas a lo largo del siglo XVII.

Interiores del Coro de la Catedral

Al igual que en Amberes, las nuevas órdenes religiosas también se asentaron en Gante. El jesuita Pieter Huyssens, que construyó la Iglesia de San Carlos Borromeo de Amberes, proyectó una nueva Iglesia para la Abadía de San Pedro en 1629 bajo el mecenazgo de Isabel Clara Eugenia de Habsburgo, hija de Felipe II de España. La fachada no muestra el abigarramiento que desarrollara el arquitecto en Amberes y en su sobria sencillez recuerda a la arquitectura herreriana española, tal vez por influencia y consejo de la Gobernadora de los Países Bajos. La Iglesia tiene planta cruciforme con una gran cúpula en el crucero y el campanario tras el ábside (curiosidad que se repite en muchas iglesias de Flandes). La nave central y transversal es más alta que las laterales permitiendo que la fachada se estructure en dos niveles, el superior más estrecho y conectado con el inferior por unas sencillas curvas y jarrones. El nivel inferior es de pilastras compuestas sobre zócalo que sobresalen levemente del muro, marcando cierto ritmo. Sobre el entablamento completo el nivel superior se estructura al modo de los áticos de los arcos del triunfo, sin un orden predefinido.
Planta

Fachada Principal
Interior

La Iglesia de los Carmelitas es un interesante ejemplo tanto por su liviana planta basilical dividida por arcadas bajo columnas toscanas, como por su fachada, que es un modelo de transición del barroco al neoclasicismo. Construida por el arquitecto Leonardus van Langenhove entre 1702 y 1713, se divide la fachada en dos niveles adaptados a las diferentes alturas de las naves y conectados entre sí por volutas. El nivel inferior consta de pilastras pareadas toscanas sobre pedestal y con entablamento completo, sobre el que asienta el segundo orden, compuesto, también con su entablamento completo y rematado por un frontón triangular bajo elementos curvos. La puerta de acceso se aleja de la severa composición de la fachada y consta de un arco almohadillado entre semicolumnas compuestas que sostienen un frontón curvo. En el siguiente nivel, y como recuerdo de los antiguos rosetones, hay una ventana semicircular con un frontón sostenido por modillones.

Fachada

Interior

Ya dentro del periodo de dominación austriaca cabe destacar una pequeña adición realizada al Belfry, edificio municipal que albergaba el mercado de paños, los juzgados y la cárcel. Se trata de la Mammeloker, la vivienda del carcelero construida en 1741 por el arquitecto David t’Kindt. Es un edificio muy sencillo, de dos plantas almohadilladas con una fachada cóncava rematada por un frontón mixtilíneo que alberga una escultura de la caridad romana, la cual hace eco a la leyenda del preso Cimon, que condenado a morir de hambre, salvó la vida gracias a que su hija Pero le amamantaba durante sus visitas. Lo más destacable es la total ausencia de órdenes (hasta el frontón de planta baja se apoya sobre fustes semicilíndricos) y el marcado carácter estructural de la composición, ya que sólo es muro lo necesario para sostener la estructura dejando el resto de ventanales que den mucha luz al interior de la vivienda.

Planta del Belfry con el Mammeloker resaltado

Vista general

Detalle del frontón con la escultura de la caridad romana

Tras la independencia de Bélgica en 1830 la ciudad empieza una lenta recuperación que se traduce en la restauración “en estilo” de sus iglesias y edificios municipales, siguiendo la teorías de Viollet-Le-Duc que abogaban por un a restauración de los edificios “tal como debían haber sido”, aunque eso implicara eliminar partes posteriores por muy interesantes que fueran (es lo que se ha venido a llamar desbarroquización). Además se construyen edificios de nueva planta siguiendo los principios neogóticos, como el Palacio episcopal y la iglesia de Santa Ana. El último edificio que vamos a comentar de esta ciudad es la Boekentoren, Torre de los libros, que es la biblioteca de la Universidad de Gante. Construida por el arquitecto Henry Van der Velde en 1933 como complemento a las tres grandes torres medievales de la ciudad, se denomina torre del deseo ya que la voluntad de su construcción surge tras los impulsos renovadores que supuso la exposición Universal de 1913 en la ciudad. Su diseño general puede encuadrarse dentro del clasicismo depurado por la sobriedad y regularidad de sus volúmenes.
Palacio Episcopal

Boekentoren

miércoles, 1 de julio de 2009

El Colegio de Arquitectos de Sevilla se pronuncia sobre la Biblioteca de Zaha Hadid

Fuente: Europa Press

COAS advierte en un informe de las "alteraciones jurídicas y técnicas" en la biblioteca del Prado.

El Colegio Oficial de Arquitectos de Sevilla (COAS) presentó hoy un informe sobre la implantación de la nueva biblioteca de la Universidad de Sevilla (US) en el Prado de San Sebastián, en el que "se desgrana técnica y jurídicamente las deficiencias y alteraciones que se han hecho en la implantación de la biblioteca". El motivo de dicho informe es la sentencia de 4 de junio del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA), a la que calificó de "muy sólida", con la que se paraliza la construcción de la biblioteca.

En declaraciones a los periodistas, el decano del Colegio de Arquitectos, Ángel Díaz del Río, manifestó que "la Avenida de Diego Riaño tiene un parque bien labrado y la ciudad lo ha hecho suyo" Además, señaló que el Prado de San Sebastián "forma parte del Conjunto Histórico de la ciudad de Sevilla".

Por tanto, y según el informe, en la implantación de la Biblioteca concurren dos tipos de circunstancias principales. Por una parte, la alteración del uso de un Sistema General de Espacio Libres. En Andalucía, y según el artículo 36 de la LOUA, se dispone que "toda innovación que desfecte suelo con destino a parques y jardines deberá contemplar las medidas compensatorias para mantener la proporción y calidad de las dotaciones previstas respecto al aprovechamiento y que será necesario justificar la innecesariedad de su destino a tal fin".

El informe afirma que en el Prado de San Sebastián, "ni se ha calificado suelo para nuevos jardines ni se ha disminuido el aprovechamiento, sino que al contrario, se ha aumentado de un modo llamativo".

Al respecto, el decano alegó que "el Sistema General de Espacios Libres no puede alterar el uso de los parques porque son parte de la ciudad, y una de las zonas más estructurales de las mismas". "El Prado ha creado un paisaje y lo lógico es mantenerlo", agregó.

Además, el informe hace alusión a que el Prado de San Sebastián es una pieza incluida en el Conjunto Histórico de Sevilla y que posee unas características derivadas de su origen como "espacio comunal, de uso público y no edificable". "La construcción de la biblioteca provoca la alteración de un elemento incluido en el ámbito del Conjunto Histórico, el cual está destinado a ser protegido como cualquier otro edificio", apuntó Díaz del Río.

Por otra lado, el COAS en este informe alude a que alterar la "esencia histórica" de espacio libre unitario de uso público del Prado de San Sebastián, introduciendo edificaciones y usos privativo, aunque su destino se un equipamiento público, "contradice lo que la Memoria de Ordenación del Plan General de Ordenación Urbanística (PGOU) menciona sobre espacio libres y su contribución a la estructuración y reconocimiento de la ciudad".

Por último, dicho informe apunta a que la sostenibilidad "no debe quedarse en un enunciado en el planeamiento", sino que la ordenación que establece éste ha de ser destinada a su logro y a conseguir una mayor protección y mejora de la calidad de vida a la que se refiere el artículo 45.2 de la Constitución.

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Mucha gente piensa, sobre todo fuera de Sevilla, que la oposición a la biblioteca es una oposición a Zaha Hadid y a la arquitectura moderna que ella representa, descalificando automáticamente la iniciativa ya que la colocan dentro del tradicional chovinismo sevillano. Es necesario que se sepa que esa biblioteca vulnera el PGOU y que el responsable de ese desaguisado urbanístico (también podríamos criticar la estética) no es la arquitecta sino el Ayuntamiento que ha permitido la mutilación de un espacio verde dentro de la ciudad.