Lovaina es una ciudad universitaria. Su Universidad Católica fue fundada en 1425 y es una de las más antiguas del mundo. Toda la vida de la ciudad ha girado en torno a la Universidad, por la que pasaron, como docentes o como alumnos, grandes humanistas como Erasmo de Rótterdam, el español Juan Luis Vives, el médico Andrea Vesalio o el cosmógrafo Gerardo Mercator. Además fue un gran centro productor de paños y, desde el siglo XVIII, de cerveza.
El Ayuntamiento de Lovaina es una esbelta construcción gótica que se complementa con el cercano Tafelrond, un edificio neogótico que, como sucedió en Brujas con la bolsa, sustituía a un edificio neoclásico que a su vez sustituyó a otro medieval deteriorado y descuidado.

Ayuntamiento de Lovaina

Tafelrond
Lovaina también tiene su Iglesia de los Jesuitas, San Miguel, construida entre 1650 y 1671 por el Padre Guillermo de Hesius. Al ser unas décadas posterior a las Iglesias de Huyssens, la de San Miguel de Lovaina refleja los cambios en la arquitectura barroca en esos años. El interior sigue un esquema basilical con naves separadas por arcadas sobre columnas jónicas. La fachada está dividida en dos niveles que hacen eco de la distribución espacial interior con un único cuerpo central más elevado, en consonancia con la nave central, unido a los laterales mediante volutas. El nivel inferior es de orden jónico con el entablamento completo y se compone de tres cuerpos separados por pilastras dobles en los extremos y semicolumnas apareadas en el centro. Un frontón partido convive con los pedestales del orden del único cuerpo del segundo nivel, compuesto con su entablamento completo. Sobre éste, un ático flanqueado por jarrones y coronado por un frontón partido alberga un gran escudo de la Compañía de Jesús. Unas bandas horizontales de piedra acentúan el ritmo de la fachada a la vez que crean una tensión horizontal frente a su acusada verticalidad.

San Miguel de Lovaina. Fachada

San Miguel de Lovaina. Interior
El prestigio de la Universidad motivó la construcción de nuevas instalaciones y Colegios Universitarios que, además de acoger a los alumnos, cumplían funciones docentes e investigadoras. Estos edificios resultan muy interesantes por cuanto aúnan las funciones de bibliotecas, residencias, aulas y grandes salas de recepción. Destacan a ese respecto el Colegio Adriano VI, con una fachada de orden colosal compuesto con sus intercolumnios ocupados casi en su totalidad por arcadas; el colegio de la Santísima Trinidad combina las construcciones vernáculas con una portada en orden rústico; y el Gran Salón Universitario, por su armonía a pesar de carecer de un orden arquitectónico definible como tal.


Colegio de la Santístima Trinidad. Lovaina

Gran salón Universitario. Lovaina
Gracias a la Universidad la ciudad no se vio afectada por la decadencia comercial que sufrieron otras ciudades flamencas. El ferrocarril llega a la ciudad en 1837, pero hasta 1875 no se construye la actual estación, que sigue los patrones del eclecticismo “Beaux Arts” importado de Francia. La estación además está precedida por una gran plaza rectangular que da la bienvenida al viajero.

La estación de Lovaina en 1917

La estación de Lovaina en la actualidad
Durante las dos Guerras Mundiales Lovaina sufrió graves destrucciones por parte del ejército alemán. En 1914, al inicio de la Primera Guerra Mundial, la Biblioteca de la Universidad ardió tras un bombardeo, perdiéndose gran cantidad de manuscritos, mapas y libros impresos, y levantando gran indignación en la comunidad internacional. Como parte del Plan de Socorro a Bélgica, el Gobierno de Estados Unidos decidió regalar a la ciudad un nuevo edificio para su biblioteca, siendo el encargado de realizarlo el arquitecto Withney Warren.

Plaza Ladeuze. Biblioteca de la Universidad de Lovaina.
Warren se documentó cuidadosamente en la arquitectura belga y ofreció una brillante pieza historicista que entronca con la tradición de edificios municipales flamencos. La Biblioteca es un edificio alargado con una arcada de once vanos en planta baja que se corresponden con sendos ventanales en planta primera, combinando magistralmente piedra blanca y ladrillo. Ocupando los tres vanos centrales se destaca el acceso con semicolumnas jónicas en el primer nivel rematado por un gran gablete con dos niveles de órdenes, corintio y compuesto, que se van estrechando y vinculándose con el anterior mediante volutas. Acompaña a la biblioteca un gran campanario que recoge también la influencia vernácula y clásica. A pesar de la rápida reconstrucción en la Segunda Guerra Mundial fue nuevamente destruida por el fuego cruzado entre británicos y alemanes, pero afortunadamente reconstruida donde estaba y como era.

Biblioteca de la Univerdidad de Lovaina. Detalle del gablete


Nuevo Museo Municipal de Lovaina. Sobre un pórtico dórico se anexa el volumen moderno, ofreciendo una solución de compromiso dentro del centro histórico.