miércoles, 4 de agosto de 2010

Diez mitos sobre la arquitectura religiosa contemporánea

Traducción: Pablo Álvarez Funes.

1.- El Concilio Vaticano II nos pide rechazar la arquitectura religiosa tradicional y diseñar nuevas iglesias en estilo moderno.

Este mito se basa más en lo que los Católicos Romanos han construido durante los últimos treinta años que en las enseñanzas de la Iglesia. Incluso para criterios profesionales, la arquitectura religiosa de la última década ha sido un desastre imposible de mitigar. Sin embargo los hechos a menudo cuentan más que las palabras, y se ha enseñado a los fieles que la Iglesia quiere que sus edificios sean abstracciones funcionales, porque eso es lo que se ha estado haciendo. Nada podría estar más lejos de las intenciones de los padres del Concilio, quienes pretendían claramente continuar con la excelencia histórica de la arquitectura Católica. Es más importante tener en mente que “no debe haber innovaciones a menos que la Iglesia las requiera de forma genuina y sincera, y debe tenerse en cuenta que cualquier nueva forma adoptada debería de alguna forma surgir orgánicamente de las formas preexistentes” (Sacrosantum Concilium).

De la misma forma que la teología Católica implica aprender del pasado, el diseño de arquitectura Católica se inspira e incluso cita la tradición y las expresiones perdurables en el tiempo de la arquitectura religiosa. El Concilio Vaticano II es claro al respecto, “La Iglesia no ha adoptado ningún estilo concreto como su propio arte. Ha admitido estilos de todas las épocas, de acuerdo con las características y condiciones naturales de las personas y las necesidades de los diversos ritos. Así, a lo largo de los siglos ha creado un tesoro artístico que debe preservarse con todo cuidado. El arte de nuestro propio tiempo de toda raza y nación debería tener eco en la Iglesia, permitiendo la reverencia y honor necesarios en los edificios y ritos sagrados. Así se nos permite unir esa voz al hermoso coro de oración en honor a la fe Católica que cantaron grandes hombres en edades pasadas” (Sacrosantum Concilium).

2.- Las nuevas iglesias deberían proyectarse de acuerdo al documento “Arte y Entorno en el culto Católico”, publicado por el Comité Episcopal para la Liturgia en 1977.

Debido a la ausencia de alternativas, este panfleto se ha convertido en una auténtica Biblia para muchas iglesias de nueva planta o restauradas. Este documento, que nunca fue votado por la Conferencia Episcopal Americana y no tiene peso canónico, se basa más en los principios de la arquitectura moderna que en las enseñanzas de la Iglesia Católica, o su patrimonio en arquitectura sacra. Se aprecia en esta debilidad un énfasis en el punto de vista congregacional de la Iglesia, un antagonismo para con la historia y la tradición, y una estridente iconoclasia. Debido a la controvertida naturaleza del documento el Comité Episcopal para la Liturgia está actualmente preparando una nueva versión esperanzadoramente mejorada.

3.- Es imposible que podamos construir iglesias hermosas hoy día.

Esto es como decir que es imposible que podamos tener santos en la Edad Contemporánea. Por supuesto que podemos y deberíamos construir iglesias hermosas otra vez. Vivimos en una era que ha enviado hombres a la luna y que invierte ingentes sumas de dinero en museos y estadios deportivos. Deberíamos ser capaces de construir edificios con la calidad de las Basílicas Paleocristianas o las Catedrales Góticas. La arquitectura secular reciente está siendo testigo de un renacimiento de la arquitectura, artesanía y construcción tradicionales. Hay un número creciente de jóvenes arquitectos con talento que proyectan edificios en la tradición clásica (muchos de los cuales estarían encantados de poder proyectar edificios sagrados). Los estudiantes de la Universidad de Notre Dame, formados en la tradición clásica, son fuertemente demandados por estudios de arquitectura y clientes particulares.

Habría que indicar a este respecto que desde 1970 se ha construido un buen número de iglesias que ejemplifican los principios de belleza, durabilidad y conveniencia: San Juan Capistrano en California, 1989; Catedral de Brentwood en Inglaterra, 1992; la Abadía Benedictina de Sainte Madeleine en Francia, 1989; la Iglesia de la Inmaculada Concepción en Nueva Jersey, 1996; la Iglesia de Azoia en Portugal, 1995; la Iglesia de Santa María en Texas, 1997; la Iglesia de Santa Inés en la Ciudad de Nueva York, 1997; el Oratorio de Pittsburg, 1996, etc.

4.- No podemos permitirnos construir iglesias hermosas hoy día. La Iglesia dispone de los fondos que tuvo antaño.

De hecho, los Católicos Romanos somos la confesión más solvente del país a día de hoy. Tenemos más centros y líderes cívicos que otros grupos religiosos. Nunca hemos sido más solventes, aunque nunca hemos construido iglesias tan baratas. Esto refleja las prioridades de donación americanas; de 1968 a 1995 los ingresos provenientes de donaciones particulares cayeron un 21%. El Pueblo de Dios necesita ser animado a contribuir a la construcción de casas de oración. Los obispos y diócesis deberían promover la máxima calidad antes que limitar los presupuestos. Los fieles deberían estar dispuestos a gastar más en la casa de Dios que en sus propias casas y construir con una calidad que exceda la de otros edificios públicos. Una historia de gran filantropía es la de la Iglesia del Espíritu Santo de Atlanta que recibió una generosa suma de dinero de unos cuantos feligreses permitiendo construir una elegante iglesia neorrománica de ladrillo a principio de la década de 1990. Otras parroquias, para construir iglesias dignas y hermosas, han decidido posponer las obras hasta recaudar fondos suficientes o bien han elegido construir por fases.

5.- El dinero que se gasta en las iglesias debería invertirse mejor en servir a los menos afortunados, alimentar al hambriento y educar a los jóvenes.

Si la iglesia fuera un simple punto de encuentro este punto de vista sería legítimo. Sin embargo, una iglesia hermosa es también una casa para los pobres, un lugar de alimento espiritual y un catecismo en piedra. La iglesia puede evangelizar mediante la expresión de la belleza, permanencia y trascendencia del Cristianismo. Más importante aún, la iglesia como edificio es la imagen del cuerpo de Nuestro Señor, y construyendo un lugar de culto nos convertimos en la mujer que untó el cuerpo de Cristo con precioso ungüento (Marcos 14:3-9).

6.- Las plantas en abanico, en las que todo el mundo puede ver la asamblea y estar cerca del altar, es la más apropiada para expresar la participación completa, activa y consciente del cuerpo de Cristo.

Este mito viene de la visión radical que considera la asamblea como símbolo primario de la iglesia. Mientras la planta en abanico es perfecta para teatros, salas de conferencias o incluso parlamentos, no es la planta adecuada para la liturgia. Irónicamente, el argumento empleado para usar estas plantas es para animar la participación, pues la planta semicircular se basa en las salas de entretenimiento. La planta en abanico no proviene de los escritos del Concilio Vaticano II, sino del teatro griego o romano. Hasta tiempos recientes nunca fue usada como modelo para iglesias católicas. De hecho, las primeras iglesias-teatro eran auditorios protestantes del siglo XIX proyectados para focalizar al predicador.

7.- El edificio de la iglesia debería proyectarse con noble simplicidad. Las capillas devocionales y las imágenes de los santos distraen de la liturgia.

Este principio ha sido usado para construir y restaurar iglesias de la forma más iconoclasta. El historiador del arte Winckelmann usó el término “noble simplicidad” hacia 1755 para describir la genuina obra de arte que combinaba elementos sensuales y espirituales a la vez que belleza e ideas morales en una forma sublime, que para él estaba en el arte griego. Así “noble simplicidad” no debe confundirse con el simple funcionalismo, minimalismo abstracto o cruda banalidad. El Concilio Vaticano II afirma que el arte sacro debería orientar las mentes devocionalmente hacia Dios y que “animando y favoreciendo el arte verdaderamente sacro, debería buscar la noble belleza antes que el artificio suntuoso”. La Instrucción General del Misal Romano (IGMR) afirma que “la decoración de la iglesia debería apuntar a la noble simplicidad antes que la ostentosa magnificencia”. La preocupación por las distracciones viene de la aversión moderna a las imágenes figurativas y al deseo de ser más didácticos que simbólicos. Pero el IGMR afirma que “los edificios para el culto divino deberían ser hermosos y simbólicos”. El Concilio Vaticano II afirma que “debe mantenerse la práctica de colocar las imágenes sagradas en las iglesias de forma que puedan ser veneradas por los fieles”. La IGMR dice que “desde los primeros días ha existido una tradición en la que las imágenes de Nuestro Señor, su Santa Madre y los Santos se colocaban en las iglesias para la veneración de los fieles”.

8.- La Iglesia Católica debería construir en la vanguardia más avanzada de su tiempo, tal y como ha hecho a lo largo de la historia.

Durante mil quinientos años, y hasta la Segunda Guerra Mundial, la Iglesia Católica Romana era considerada el mejor mecenas del arte y la arquitectura. La Iglesia formó artistas y arquitectos cristianos que influenciaron la arquitectura secular. Sin embargo durante los últimos cincuenta años se han cambiado los papeles, y la Iglesia ha estado siguiendo la vanguardia de la cultura secular y a arquitectos que no han sido formados en una visión católica del mundo. Mientras antes el desarrollo de la arquitectura católica se inspiraba en la continuidad con las obras del pasado, el concepto moderno de “vanguardia” implica progreso a través de una ruptura continua con el pasado.

Los documentos eclesiásticos piden a los obispos animar y favorecer un arte verdaderamente sacro y embeber a los artistas “con el espíritu del arte sacro y la sagrada liturgia”. El reciente interés de los fieles en la arquitectura litúrgica indica que la Santa Madre Iglesia recupera su legítimo lugar como mecenas preeminente. En este sentido “siempre ha reivindicado el derecho a emitir su juicio sobre las artes, decidiendo qué obras están de acuerdo con la fe y la piedad, y pueden considerarse adecuadas para ueso sagrado. Además “los obispos deberían asegurarse cuidadosamente de que las obras de arte que son repugnantes a la fe, moral y piedad cristiana, y que ofenden la sensibilidad religiosa o las formas ya sea mediante formas depravadas, falta de mérito artístico, mediocridad o pretensión, sean retiradas de la casa de Dios y de otros lugares sagrados” (Sacrosantum Concilium).

9.- En el pasado, las iglesias se veían como Domus Dei o Casa de Dios, hoy hemos vuelto a la visión del Cristianismo temprano de la iglesia como Domus Ecclesia o Casa del Pueblo de Dios.

Se ha dicho que el Catolicismo no es una religión de “cualquier/o” sino de “ambos/y”. Contrasta con esto una visión antinómica derivada de la Ilustración, que argumenta que una iglesia no puede ser a la vez la casa de Dios y la casa de Su pueblo, quienes son miembros de Su cuerpo. Cuando se piensa en la iglesia simplemente como casa del Pueblo de Dios, se convierte en un gran salón horizontal o un auditorio. Estos dos nombres históricos, domus Dei y domus ecclesia, expresan dos naturalezas distintas pero complementarias de los edificios eclesiásticos como presencia de Dios y de la comunidad reunida por Dios. “Estas iglesias visibles no son simples lugares de reunión, pero dignifican y hacen visible la Iglesia viviente en ese lugar, la casa de Dios con hombres reconciliados y unidos en Cristo” (Catecismo).

10.- Como Dios está en todas partes, Él está tan presente tanto en una plaza de aparcamiento como en una iglesia. Es más, los edificios eclesiásticos no deberían verse más como lugares sagrados.

Esta es una idea contemporánea muy atractiva que tiene más que ver con la teología pop que con la tradición Católica. Desde el principio de los tiempos, Dios ha elegido encontrarse con Su pueblo en lugares sagrados. El “suelo sagrado” del Monte Sinaí se trasladó a la tienda en el desierto y al Templo de Jerusalén. Con el advenimiento del Cristianismo, los creyentes construyeron edificios específicos para la liturgia divina que reflejaran el templo celestial, el tabernáculo y otros lugares santos. En el Canon “el término iglesia significa un edificios sagrado destinado al culto divino al cual los fieles tienen derecho de acceso para el culto divino, especialmente en su ejercicio público”. Como un lugar aparte para la recepción de los sacramentos, la propia iglesia se vuelve sacramental teniendo como centro al sagrario, que significa lugar santo. Al igual que las ceremonias, los elementos como el altar y el ambón y los objetos artísticos son denominados sacros, también son sagrados los edificios proyectados para albergarlos. Por tanto intentar eliminar la distinción entre la iglesia como lugar sagrado para actividades sagradas es disminuir nuestra reverencia a Dios.

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El Profesor Stroik recibió su formación arquitectónica en la Universidad de Virginia y en la Universidad de Yale. Tras su graduación, trabajó como proyectista para el arquitecto Allan Greenberg, para quien proyectó prestigiosos edificios civiles, institucionales, docentes y residenciales. Desde 1990 Stroik ha enseñando arquitectura clásica en la Universidad de Notre Dame, denominada por el New York Times “Atenas del nuevo movimiento clásico”. El Profesor Stroik es además el jefe de Duncan G. Stroik Arquitectos, LLC, que se ha especializado en arquitectura eclesiástica durante veinte años.

lunes, 2 de agosto de 2010

Proporción de puertas en la arquitectura clásica (III): Durand.

Continuamos con nuestra serie de artículos sobre las proporciones de puertas en la arquitectura clásica, respondiendo a la petición que el usuario Efrén nos dejó en el minichat.

Jean Nicole Louis Durand (1760-1834) es uno de los máximos representantes de la corriente empírica del neoclasicismo, que sistematiza el clasicismo como metodología proyectual que sea capaz de generar una arquitectura útil, conveniente y duradera para dar cabida a las nuevas necesidades que surgieron con la incipiente Revolución Industrial y los cambios sociales tras la Revolución Francesa. Su “Compendio de lecciones de arquitectura” (1), publicado por primera vez entre 1802 y 1805 es un resumen de su labor docente en la Escuela politécnica de París, donde fue profesor desde 1795 hasta 1830. Su tratado tiene una doble intención: por un lado criticar los excesos de la arquitectura del antiguo régimen y por otro ofrecer un método racional para construir los edificios que demanda la nueva sociedad que estaba surgiendo tras la revolución. Su método es muy gráfico, dando por finalizados los debates teóricos de la tratadística vitruviana (la cabaña primigenia, el origen de los órdenes…) y ofreciendo una serie de pautas racionales destinadas a optimizar la formación del alumno y lograr una economía presupuestaria que cada vez era más demandada por la incipiente burguesía industrial y comercial.

Por tanto la arquitectura del compendio es un clasicismo simplificado, racional y que busca ante todo la funcionalidad del espacio que envuelve. La sencillez de sus detalles lo convirtió en adecuado para proyectar edificios privados de presupuesto más reducido que las grandes obras públicas (museos, cuarteles, bibliotecas…) que empezaron a levantarse durante la primera mitad del siglo XIX. Karl Friedrich Schinkel (1781-1840) puede considerarse el discípulo más prolífico de las enseñanzas de Durand; su propia colección de proyectos (2), publicada entre 1819 y 1840, ofrece un catálogo más amplio de arquitectura clásica aplicada a la vivienda privada.

Durand ofrece un texto explicativo sobre puertas y ventanas en la primera parte, tercera sección y dedica a estos elementos la lámina 10ª de la primera parte:

"Las puertas y las ventanas o se hacen como las arcadas cuando son demasiado anchas o se terminan rectangularmente cuando no tienen más que una anchura normal. Se les da de altura, en los pisos principales, el doble de su ancho del mismo modo que en las arcadas (fig. 1). En los demás pisos se les da una vez y media (fig. 5), o una vez su ancho (fig. 6), o solamente los dos tercios de este ancho (fig. 7). Cuando los entrepaños que separan las ventanas son estrechos se dejan estas como un agujero practicado en el muro (fig. 8). Si son anchos se rodean de un recercado las ventanas y se les da a ese recercado la sexta parte de la abertura; su perfil es el de un arquitrabe así como el perfil de las impostas y las arquivoltas. En los lugares en que dos filas de ventanas están separadas por un gran espacio sobre el recercado se pone un friso y una cornisa que tienen cada uno una altura igual a la altura del recercado (fig. 2)."

"Sobre la cornisa de las puertas se pone algunas veces un frontón para verter las aguas a los lados; nada nos obliga a colocarlo sobre la cornisa de las ventanas y la altura del frontón está entre el cuarto y el quinto de su base (fig. 3). Algunas veces los recercados se sustituyen por pilares y un entablamento (fig. 4)."

"Cuando la última fila de ventanas se encuentra muy cerca de la cornisa que corona el edificio, no se deben poner cornisas en las ventanas; tampoco se deben poner en las puertas interiores, puesto que como en el caso anterior, estas cornisas son inútiles."

"La única diferencia que existe entre las puertas y las ventanas es que las puertas descienden hasta el suelo del edificio mientras que las ventanas descansan sobre un apoyo coronado por un plinto. Si el espacio que separa a dos filas de ventanas es considerable se puede poner un segundo plinto a nivel del forjado, si no nos limitaremos al primero."

"Cuando el muro tiene solamente el grosor ordinario se le divide en tres partes de las que sirven una para el marco y las otras dos para el hueco."

"Que se comparen las distintas clases de ventanas que nosotros ofrecemos, donde todo es natural, donde todo es sencillo, con esas ventanas que a costa de grandes gastos están sobrecargadas de molduras, de modillones, de ménsulas, de orejas, etc.; ventanas que Italia, tan abundante en soberbios modelos de disposición, desgraciadamente, nos suministra en demasía; y veremos todo lo que esta manía de decorar perjudica, incluso a la decoración."


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(1) Durand, Jean Nicole Louis. Précis des Léçons d’Architecture. Puede consultarse la edición francesa de 1840 en google libros (enlace).

(2) Schinkel, Karl Friedrich. Sammlung architectonischer Entwürfe. Berlín, 1828. Puede consultarse una selección de láminas en la página de la Universidad de la Bauhaus de Weimar.

(3) Durand, Jean Nicole Louis. Compendio de lecciones de Arquitectura. Ed. Pronaos; Madrid, 1981. Introducción p. 38-39.

Parametricismo: una guerra de estilos

Traducción: Pablo Álvarez Funes.


En una entrevista exclusiva para “The Architects’ Journal”, Patrik Schumacher de Zaha Hadid Arquitectos dice que el estilo unificado de la arquitectura del siglo XXI será el parametricismo.

En mi Manifiesto Parametricista de 2008, anuncié pro primera vez que un estilo nuevo y profundo había madurado dentro del segmento vanguardista de la arquitectura durante los últimos diez años. El término “parametricismo” ha tomado impulso creciente dentro del discurso arquitectónico y su cuestionamiento crítico lo ha fortalecido. Hasta ahora el conocimiento de este estilo se ha mantenido en gran medida confinado dentro de la arquitectura, pero sospecho que el término se difundirá rápidamente una vez que los medios de comunicación empiecen a usarlo. Fuera de los círculos arquitectónicos, “estilo” es virtualmente la única categoría en la que la arquitectura se observa y reconoce. Se necesita poner nombre a un estilo para que éste reclame su actuación en nombre de la arquitectura.

El concepto de estilo merece ser defendido.

El concepto de estilo hace tiempo que perdió fuerza en el discurso arquitectónico. Dejar que este concepto se marchite únicamente empobrecería el discurso y se perdería una poderosa baza comunicativa de la arquitectura hacia la sociedad. Sin embargo, resucitar este concepto agotado y maltratado requiere una reconstrucción conceptual en términos que sean creíbles hoy día.

Lo que se interpone en este camino es la tendencia a considerar el estilo como una mera cuestión de apariencia, así como la habitual confusión de estilo con modas superficiales y efímeras. Aunque la estética influye enormemente en la arquitectura y el diseño, ni la arquitectura ni sus estilos pueden reducirse a cuestiones de apariencia. Tampoco se debe asimilar el fenómeno de los estilos al fenómeno de la moda.

Por tanto, el concepto de estilo debe quedar claramente distinguido y Por tanto, el concepto de estilo debe quedar claramente distinguido y limpiado de estas connotaciones triviales. Denota la unidad de la diferencia entre la arquitectura gótica, renacentista, barroca, neoclásica, ecléctica o moderna. La propia conciencia histórica de la arquitectura demanda la revitalización del concepto de estilo como un profundo fenómeno histórico que puede proyectarse hacia el futuro. Por ello he propuesto que los estilos se comprenden mejor entendidos como programas de diseño e investigación, en analogía al modo en que los paradigmas sirven para elaborar los programas de investigación científica.

Un nuevo estilo en arquitectura y diseño es similar a un nuevo postulado científico; redefine las categorías, procesos y métodos fundamentales de un esfuerzo colectivo coherente. La innovación en la arquitectura procede a través de la progresión de estilos así entendida. Esto incluye la alternancia entre periodos de avance acumulativo dentro de un estilo y los periodos revolucionarios de transición entre los mismos. Los estilos representan largos ciclos de innovación sostenida, reuniendo los esfuerzos de diseño e investigación en un movimiento colectivo de forma que las aportaciones individuales sean relevantes, aceptables y beneficiosas.

Desde dentro de la arquitectura, la identificación del parametricismo demarca y dinamiza un movimiento de vanguardia en proceso de maduración, lo que podría servir para acelerar su proceso y potencial hegemonía como una investigación y desarrollo colectivos. Haciendo una descripción e interpretación retrospectiva, parece justificada la enunciación del parametricismo tras diez años de una investigación estilística coherente y acumulativa. Posiblemente, la proclamación de este estilo consolidaría aún más los logros alcanzados y prepararía la transición de la vanguardia a corriente dominante. Finalmente el parametricismo ofrece una respuesta sostenible a los veinticinco años de búsqueda estilística tras la crisis de la modernidad.

El parametricismo es el gran estilo tras el Movimiento Moderno.

La Posmodernidad y el Deconstructivismo fueron meramente periodos transitorios, similares al Art Nouveau y al Expresionismo como transición del historicismo a la modernidad. La distinción entre estilos de época y estilos transicionales es importante. En un periodo de transición podemos observar tanto una rápida sucesión de estilos, como una pluralidad de estilos compitiendo entre sí. La crisis y caída del Movimiento Moderno nos ha llevado a un periodo transicional profundo y prolongado, pero no hay razón para pensar que este pluralismo no pueda ser superado por la hegemonía de un nuevo estilo. De hecho, estamos presenciando el potencial de esa unificación.

Más allá del paradigma moderno de separación y repetición.

El orden moderno de la separación y la repetición está siendo suplantado por el orden parametricista de la diferenciación y la correlación continua. Dentro del nuevo paradigma del parametricismo es de suponer que habrá cabida para estilos subsidiarios que enriquezcan y hagan progresar la nueva era del parametricismo.

La crisis de la modernidad no implica una crisis de los estilos unificados.

La crisis del Movimiento Moderno y sus consecuencias ha llevado a muchos críticos a creer que no ya no podemos aspirar a la forja de un estilo unificado. ¿Ha llegado a su fin el intenso papel de los estilos en el desarrollo de la Historia de la Arquitectura, como demuestra la secuencia Gótico – Renacimiento – Barroco – Historicismo – Modernidad? ¿Hemos llegado al fin de la Historia? ¿O se ha fragmentado en trayectorias confusas y contradictorias? ¿Celebraremos esta fragmentación de esfuerzos bajo el lema del pluralismo?

La arquitectura de hoy es una arquitectura mundial.

Cualquier proyecto de arquitectura se expone y evalúa en comparación con otros proyectos. Es posible una convergencia mundial. Esto no significa homogeneización y monotonía. Simplemente implica una consistencia de principios, ambiciones y valores a unificar de forma que se sumen esfuerzos diferentes, sean relevantes y puedan competir constructivamente entre ellos, y de esta forma establecer unas condiciones de progreso en lugar de malgastarlos en una batalla sobre fundamentos. Esta es la idea de un estilo unificado; inicialmente un programa unificado de diseño e investigación vanguardista, y eventualmente, como un sistema unificado de principios, ambiciones y valores que se constituyan en prácticas globales.

La nueva generación.

La consistencia del estilo como un programa colectivo de diseño e investigación depende de la adhesión inquebrantable a los principios e imposiciones del parametricismo. La buena noticia es que toda una generación de jóvenes arquitectos se está adhiriendo realmente a esto.

Muchos teóricos, como por ejemplo Charles Jencks, suponen que la caída de la modernidad dio paso a una era de pluralismo estético. En consecuencia, la búsqueda de un nuevo estilo unificado se ve como un anacronismo. Al parecer, cualquier estilo actual sólo puede ser uno entre muchos estilos operando simultáneamente, añadiendo una voz más a la cacofonía de voces predominante. La idea de un pluralismo de estilos es síntoma de una trivialización y degeneración general del concepto de estilo. Rechazo la aceptación complaciente, e incluso la celebración, de la aparente pluralidad de estilos como supuesto signo de nuestros tiempos. Un estilo unificado presenta muchas ventajas frente a un estado de fragmentación estilística. El parametricismo aspira a la hegemonía y derrota de los demás estilos.

La habilidad crucial del parametricismo para establecer continuidades y correspondencia entre elementos distantes se basa en principios que sostienen una alternancia ininterrumpida. La mezcla de diseños posmodernos, deconstructivistas o minimalistas sólo hace interrumpir la penetrante continuidad a largo plazo del parametricismo. El caso contrario no se sostiene porque no hay un grado equivalente de continuidad en el urbanismo posmoderno, deconstructivista o minimalista. De hecho, el parametricismo puede tomar para sí condicionantes urbanos vernáculos, clásicos, modernos, posmodernos, deconstructivistas y minimalistas, y forjar con ellos una nueva red de afiliaciones y continuidades entre y más allá de cualquier fragmento y condicionante urbano.

Preparando la guerra de estilos.

¿Cuáles son los estilos actuales que debe combatir el parametricismo? ¿Realmente existe algún tipo de pluralismo estilístico como postula Jencks? De hecho, la posmodernidad ha desaparecido y las contribuciones y avances del deconstructivismo se han incorporado al parametricismo. La corriente dominante ha vuelto de hecho, a una versión pragmática del Movimiento Moderno con una paleta levemente enriquecida; una forma de eclecticismo que combina elementos de todos los estilos subsidiarios del Movimiento Moderno. La incapacidad de la posmodernidad y el deconstructivismo para formular un nuevo paradigma viable ha dado lugar al retorno al Movimiento Moderno bajo la forma del minimalismo como único estilo capaz de enfrentarse consistente e ideológicamente con el parametricismo. La lucha principal por la hegemonía estilística se da por tanto entre el minimalismo y el parametricismo.

El parametricismo reclama una validez universal.

El parametricismo no se puede descartar como trabajo de firma excéntrica que sólo produce iconos intelectuales. El parametricismo es capaz de ofrecer todos los componentes para el alto rendimiento del nivel de vida contemporáneo. Todos los momentos de la vida contemporánea quedan singularmente individualizados en una textura continua y ordenada.

Los últimos trabajos de Zaha Hadid Arquitectos son mucho más que proyectos sacados de un manifiesto experimental; tienen éxito como proyectos de alta representatividad en el mundo real. Las estaciones de teleférico de Nordpak en Innsbruck son un buen ejemplo. Ningún otro estilo podría haber logrado esta coincidencia de variación adaptativa a las diferentes condiciones del lugar con una coherencia genotípica a través de variantes fenotípicas. El parametricismo está dispuesto a ser la corriente principal. La guerra de estilos ha comenzado.

Patrik Schumacher es socio de Zaha Hadid Arquitectos.

Para saber más:


¿Qué es el parametricismo?

El parametricismo implica que todos los elementos arquitectónicos complejos son paramétricamente maleables. Esto implica un cambio fundamental ontológico dentro de los elementos básicos constituyentes de la arquitectura. En lugar de la dependencia clásica y moderna de rígidas figuras geométricas –rectángulos, cubos, cilindros, pirámides y esferas- las formas básicas del parametricismo son entidades geométricas animadas –splineas, nurbs y subdivd. Esta es la geometría fundamental de los bloques de construcción para sistemas dinámicos, como el “pelo”, “paño”, “burbujas” y “metabolas” reaccionan ante “atractores” y pueden hacerse reaccionar entre ellos via scripts.

El Parametricismo tiene por objeto organizar y articular la creciente diversidad y complejidad de las instituciones sociales y procesos de vida con la lo más avanzado de la sociedad post-fordista. Su finalidad es establecer un orden espacial variado y complejo, usando secuencias de comandos para diferenciar y relacionar todos los elementos y subsistemas de diseño. El objetivo es identificar las interdependencias internas dentro de un diseño arquitectónico, así como las afiliaciones y continuidades externas en contextos urbanos complejos.

La elusión de los tabúes paramétricos y la adherencia a sus dogmas trae orden complejo para instituciones sociales complejas.

Principios negativos (tabúes)

- Evite las formas rígidas (ausencia de maleabilidad).
- Evite la repetición simple (ausencia de variedad).
- Evite la acumulación de elementos aislados y sin relación (ausencia de orden).
- Evite los estereotipos funcionales rígidos.
- Evite la segregación en zonas funcionales.

Principios positivos (dogmas)

- Todas las formas deben ser suaves.
- Todos los sistemas deben estar diferenciados (gradientes) y ser interdependientes (correlaciones).
- Todas las funciones son escenarios de actividad paramétrica.
- Todas las actividades se comunican entre ellas.


La vanguardia parametricista: instituciones docentes alrededor del mundo

Universidad de California – Los Ángeles (UCLA), Los Ángeles, California, Estados Unidos.

El departamento de arquitectura y diseño de la UCLA es la sede estadounidense del parametricista Grez Lynn. El inventor de la “arquitectura blob” ha desarrollado una nueva estética arquitectónica a través de una sensibilidad de diseño fresco, formada por patrones rítmicos creados por las posibilidades del cálculo geométrico infinitesimal.


Asociación de Arquitectos (Architectural Association, AA), Londres, Reino Unido.

El laboratorio de investigación y diseño (DRL – Design Research Laboratory) de la Asociación de Arquitectos fue fundado en 1998 por su director Brett Steele y Patrik Schumacher. El laboratorio se dedica a explorar las posibilidades de las herramientas y redes globalizadas de diseño digital. También es conocido como el “campo de reclutamiento de Zaha” por su conexión con la fundadora del urbanismo paramétrico, Zaha Hadid, quien generalmente recluta empleados del laboratorio.


Instituto de Arquitectura del Sur de California (Southern California Institute of Architecture / SCI-ARC), Estados Unidos.

El Instituto de Arquitectura del Sur de California es un centro de innovación creado para transformar los paradigmas culturales y tecnológicos de la práctica arquitectónica. Una selección de proyectos de investigación del instituto fue expuesta a principios de 2010 en el Museo Guggenheim de Nueva York, en una exposición llamada “Contemplar el vacío: Intervenciones en el Museo Guggenheim”. Artistas, arquitectos y diseñadores fueron invitados a imaginar las intervenciones que podrían hacer en la rotonda en espiral de Frank Lloid Wright.

Parametricismo como estilo – Manifiesto Parametricista


Presentado y debatido en el Club Dark Side (1), 11ª Bienal de Arquitectura de Venecia, 2008.

Perseguimos el paradigma del diseño paramétrico en toda su amplitud, penetrando en todos los aspectos de la disciplina. La variación sistemática y adaptativa, la continua diferenciación (antes que la mera variedad), y la figuración dinámica y paramétrica se aplica a todos los niveles de diseño, desde el urbanismo al detalle constructivo, mobiliario interior y el campo de los artículos de consumo. La arquitectura se encuentra en un punto medio del actual ciclo de innovación adaptativa – reformando la disciplina y adaptando el entorno arquitectónico y urbano al contexto socio-económico de la era post-fordista. La sociedad de masas caracterizada por unos sencillo y casi universales estándares de consumo ha evolucionado hacia la heterogénea sociedad de la multitud.

Las claves que la arquitectura y el urbanismo de vanguardia deberían asumir pueden resumirse en el siguiente eslogan: organizar y articular la creciente complejidad de la sociedad post-fordista. El reto está en desarrollar un repertorio arquitectónico y urbano que sea capaz de crear complejos y policéntricos entornos urbanos y arquitectónicos que estén densamente estratificados y continuamente diferenciados.

La vanguardia arquitectónica contemporánea está asumiendo la demanda de un creciente nivel de complejidad articulada mediante la redefinición de sus métodos en base a sistemas de diseño paramétrico. El estilo arquitectónico contemporáneo que ha alcanzado la hegemonía dentro de las actuales vanguardias arquitectónicas se entiende mejor como un programa de investigación basado en el paradigma paramétrico. Proponemos llamar a este estilo Parametricismo.

El Parametricismo es el nuevo gran estilo desde el Movimiento Moderno. La Postmodernidad y el Deconstructivismo han sido episodios transicionales que prepararon el camino para esta nueva gran ola de investigación e innovación.

Los estilos de vanguardia podrían ser interpretados y evaluados en analogía a los nuevos paradigmas científicos, permitiendo un nuevo marco conceptual que formule nuevos objetivos, métodos y valores. De esta forma se establece una dirección para una nueva línea de trabajo (2). Mi tesis es la siguiente: los estilos son programas de diseño e investigación (3).

La innovación en la arquitectura viene de la progresión de estilos. Esto implica la alternancia entre periodos de progreso acumulativo dentro de un estilo, y periodos revolucionarios de transición entre los mismos. Los estilos representan ciclos de innovación, reuniendo los esfuerzos de diseño e investigación en una experiencia colectiva. Una identidad propia y estable es aquí una precondición necesaria para la evolución, tal y como ocurre con la vida orgánica. Que estos nuevos principios se enfrenten a las dificultades es crucial para el desarrollo de los acontecimientos eventuales. Esta tenacidad – abundantemente evidenciada en las vanguardias contemporáneas- podría a veces parecer una obstinación dogmática. Por ejemplo, la obtusa insistencia en resolver todo con una sencilla superficie plegable – proyecto tras proyecto, convirtiendo lentamente lo imposible en plausible– podría ser comparado con la insistencia newtoniana en explicarlo todo, desde planetas a átomos, mediante los mismos principios.

La teoría de la gravitación de Newton, la teoría de la relatividad de Einstein, los mecanismos cuánticos, el marxismo, el freudianismo, son todos programas de investigación, cada uno con sus características tercamente defendidas, … cada uno con sus elaborados programas de resolución de programas. Cada uno, en cualquier fase de su desarrollo, tiene problemas sin resolver e indigestas anomalías. Todas las teorías, en este sentido, nacen refutadas y mueren refutadas” (4). Lo mismo puede decirse de los estilos: cada estilo tiene su propio núcleo duro de principios y una forma característica de lidiar con los problemas de diseño. La arquitectura de vanguardia produce manifiestos: exposiciones paradigmáticas del potencial único del nuevo estilo, y no edificios que se evalúan para funcionar en todos los sentidos. No puede haber verificación ni refutación final en las bases de sus resultados construidos (5).

El programa/estilo consiste en una serie de reglas metodológicas: algunos nos indican los caminos a evitar (heurística negativa) y otros los caminos a seguir (heurística positiva). La heurística negativa plantea restricciones que evitan la recaída en diseños antiguos que no son consecuentes con sus principios; y la heurística positiva ofrece principios guía y técnicas preferentes que orientan el trabajo en una dirección. Las heurísticas definitorias del parametricismo se reflejan plenamente en los tabúes y dogmas de la cultura del diseño de vanguardia contemporáneo:

Heurística negativa: evitar tipologías familiares, evitar objetos platónicos/herméticos, evitar la diferenciación clara de zonas/territorios, evitar la repetición, evitar líneas rectas, evitar ángulos rectos, evitar esquinas… y lo más importante: no añadir o sustraer sin elaboradas interaticulaciones.

Heurística positiva: interarticular, hibridar, formalismo, desterritorialización, deformar, iterar, usar splines, nurbs, componentes generativos, script antes que modelar…
El parametricismo es un estilo maduro. Que el paradigma paramétrico se está convirtiendo en dominante en el diseño y arquitectura es evidente desde hace tiempo. Dentro del discurso de la vanguardia arquitectónica, se lleva hablando desde hace bastante tiempo de versiones, iteración, customización masiva, etc..

El principio fundamental que ha encumbrado a esta tendencia ya fue formulado a principios de la década de 1990 con el eslogan de la “continua diferenciación” (6). Desde entonces ha habido una creciente y hegemónica diseminación de esta tendencia a la vez que una acumulación de virtuosismo constructivo, resolución y refinamiento. Esto ha sido facilitado por el desarrollo de las herramientas y scripts del diseño paramétrico que permiten la formulación precisa y la ejecución de intrincadas correlaciones entre elementos y subsistemas. Los conceptos compartidos, técnicas computacionales, repertorios formales y lógicas tectónicas que lo caracterizan están cristalizando en un nuevo y sólido paradigma hegemónico para la arquitectura. Una de las técnicas actuales más influyentes implica superficies moduladas con componentes adaptativos. Los componentes podrían construirse a partir de múltiples elementos constreñidos/cohesionados a partir de relaciones asociativas de forma que la totalidad de los componentes podrían adaptarse sensiblemente a las diversas condiciones locales. Como ocupan una superficie diferenciada, su adaptación debería acentuar y amplificar su diferenciación. Esta relación entre los componentes base y sus diversas instalaciones en diferentes puntos de inserción en el “entorno” es análoga a la forma en que un genotipo simple podría generar una población diferenciada de fenotipos en respuesta a diversas condiciones ambientales.

El estadio actual del parametricismo se relaciona con el continuo avance de las tecnologías de diseño computacional ya que sus posibilidades formales y organizativas se deben al criterio del diseñador. El parametricismo solo puede existir a través de sofisticadas técnicas paramétricas. Finalmente los avances en técnicas de diseño computacional como el scripting (Mel-script o Rhino-script) y modelado paramétrico (con herramientas como GC o DP) se están convirtiendo en una realidad dominante. Hoy es imposible competir en la escena vanguardista contemporánea sin dominar esas técnicas.

El parametricismo emerge de la exploración creativa de sistemas de diseño paramétrico con vistas a articular una creciente complejidad de procesos sociales e instituciones. Las herramientas de diseño paramétrica no pueden justificar por sí mismas el drástico cambio estilístico de la modernidad al parametricismo. Esto se evidencia por el hecho de que arquitectos tardo-modernos están empleando herramientas paramétricas de forma que contribuyan a mantener la estética moderna, por ejemplo, usando el modelado paramétrco para absorber discretamente la complejidad. Nuestra sensibilidad parametricista apunta a la dirección contraria y aboga por un énfasis absoluto en la diferenciación.

El sentido de la complejidad organizada (gobernada por leyes) hace que el parametricismo trabaje de forma similar a los sistemas naturales, donde todas las formas son el resultado de fuerzas que interactúan según leyes. Igual que en los sistemas naturales, las composiciones paramétricas están tan integradas que no pueden ser descompuestas en subsistemas independientes, una gran diferencia en comparación con el paradigma de diseño moderno de clara separación de subsistemas funcionales.

Podrían proponerse cinco principios para inyectar nuevos aspectos al paradigma paramétrico a la vez que fomentar el desarrollo del parametricismo:

1.- Inter-articulación de subsistemas:Mover sistemas de diferenciación simples, por ejemplo la disposición de los elementos de fachada, hacia la asociación de múltiples subsistemas – envolvente, estructura, divisiones internas, recorridos. La diferenciación de cualquier sistema va seguida de la diferenciación de los otros sistemas.

2.- Acentuación paramétrica:Realzar la totalidad del sentimiento de integración orgánica hacia intrincadas correlaciones que favorecen una amplificada desviación antes que adaptaciones compensatorias. Por ejemplo, cuando los componentes generativos pueblan una superficie de sutil modulación curva la correlación de componentes debería acentuar y ampliar la diferenciación inicial. Esto incluiría la asignación deliberada de umbrales y singularidades. Así, se puede alcanzar una articulación más rica y así será posible una información visual más orientada.

3.- Figuración paramétrica (7):Las configuraciones complejas latentes con múltiples lecturas pueden ser construidas como un modelo paramétrico. El modelo paramétrico podría desarrollarse de forma que las variables fuesen extremadamente sensitivas. Las variaciones paramétricas desencadenan catástrofes, por ejemplo las modificaciones cuantitativas de estos parámetros desencadenan cambios en el orden de configuraciones percibidas. Esta noción de figuración paramétrica implica una expansión de los tipos de parámetros considerados como diseño paramétrico. Más allá de la geometría habitual de los objetos parmétricos, los parámetros ambientales (luces variables) y parámetros de observación (cámaras variables) tienen que ser consideradas e integradas en el sistema paramétrico.

4.- Sensibilidad paramétrica (8):Los entornos urbanos y arquitectónicos (interiores) pueden ser diseñados con una capacidad cinética que les permita reconfigurarse y adaptarse a los patrones predominantes de uso y ocupación. El registro a tiempo real de patrones de uso produce parámetros que dirigen el proceso real de adaptación cinética. El registro acumulativo de patrones de uso tiene como resultado semi-permanentes transformaciones morfológicas. El entrono construido adquiere una acción responsable en diferentes escalas temporales.

5.- Urbanismo paramétrico (9):La masa urbana describe una colmena de edificios. Estos edificios forman un campo en continuo cambio donde las legítimas continuidades cohesionan esta maraña de edificios. El urbanismo paramétrico implica que la modulación sistemática de las morfologías edificatorias genera poderosos efectos urbanos y facilita la orientación. El urbanismo paramétrico integraría la acentuación, la figuración y las sensibilidades paramétricas.

El Movimiento Moderno fue fundado sobre el concepto de espacio. El parametricismo diferencia campos. Los campos están llenos, como rellenos por un medio fluido. Podríamos pensar en líquidos en movimientos, estructurados en ondulantes olas, flujos laminares y bordes en espiral. Las colmenas también han servido como analogías paramétricas para el concepto de campo. Nos gustaría pensar en colmenas de edificios que fluyen por el paisaje. O podríamos pensar en grandes interiores diáfanos como paisajes de oficina abiertos, o grandes salas de exposición como las usadas en las ferias de muestras. Estos interiores de profundidad visual infinita contienen colmenas de mobiliario interactuando con los enjambres dinámicos de cuerpos humanos. No hay figuras platónicas y discretas de bordes recortados. Sólo importan las cualidades globales y regionales de los campos: tendencias, flujos, gradientes y tal vez conspicuas singularidades como centros radiantes. La deformación ya no habla de la ruptura del orden sino de una ordenada estructura de información. Orientación en un campo complejo, ordenadamente diferenciado permite la navegación mediante vectores de transformación. Las condiciones contemporáneas de llegada a una metrópolis por primera vez, sin reservas de hotel, sin un mapa, podrían instigar este tipo de navegación de campo. Imaginemos que no hay señales con las que orientarse, ningún eje que seguir ni borde que cruzar. La arquitectura contemporánea quiere construir nuevas lógicas, la lógica de los campos, que permitan organizar y articular un nuevo nivel de dinamismo y complejidad de la sociedad contemporánea.

El diseño de mobiliario y objetos de consumo participa plenamente en la adenda parametricista. Consideramos el mobiliario no en término de objetos aislados sino como elementos preeminentes en la creación de espacio. Nuestros esfuerzos en el diseño necesitan sincronizar el dominio del diseño interior, de muebles e incluso el diseño de objetos de consumo. Podemos orquestar todos esos registros para avanzar hacia el diseño de mundos integrales. La manipulación del mobiliario interior como enjambres dinámicos, o incluso una superficie o masa fluida continua, se adapta a la elaboración detallada de los campos continuamente diferenciados descritos arriba.

Notas:
(1) El Club Dark Side es un salón crítico iniciado y organizado por Robert White para coincidir con la Bienal de Arquitectura. Se concibieron tres eventos sucesivos como salón crítico para debatir algunos de los temas que Aaron Betsky había preparado para la Bienal de 2008. Se invitó a tres conferenciantes para que cada uno defendiera una postura en el debate: Patrik Schumacher, Grez Lynn y Gregor Eichinger. Cada uno invitó a jóvenes arquitectos para debatir la dirección que está tomando la arquitectura.La primera sesión, presentada por Patrik Schumacher, se tituló: Parametricismo como nuevo estilo. Se presentaron ocho estudios de arquitectura: MAD, f-u-r, UFO, Plasma Studio, Minimaforms, Aranda/Lasch, AltN, Research+Design, MOH. Jeff Kipnis actuó como moderador.

(2) Esta interpretación de los estilos es válida únicamente para la fase de vanguardia de cualquier estilo.

(3) Es importante distinguir entre programas de investigación en el sentido literal de los planes institucionales de investigación y la concepción meta-científica de programas de investigación que ha introducido la filosofía de la ciencia: nuevas tradiciones de investigación dirigidas por una nueva estructura teorética. Este concepto reciente es el utilizado para la nueva reinterpretación del concepto de estilo. Ver: Lakatos, Imre. The Methodology of Scientific Research Programmes (La metodología de los programas de investigación científicos), Cambridge 1978.

(4) Lakatos, Imre, The Methodology of Scientific Research Programmes, Cambridge 1978, p.5.

(5) El combate final tiene lugar después, en la arena de la adopción hegemónica que sólo se alimenta indirectamente en la arena del discurso central de la disciplina.

(6) La autoría de este eslogan se debe a Grez Lynn y Jeff Kipnis.

(7) La “figuración paramétrica” caracterizó nuestros cursos en Yale y la Universidad de Artes Aplicadas de Viena. También caracteriza mi estudio en AADRL.

(8) La “sensibilidad paramétrica” era el núcleo de nuestra agenda trienal de diseño e investigación “Entornos sensibles” en AADRL, Londres 2001-2004.

(9) “Urbanismo paramétrico” es el título de nuestro ciclo de investigación en AADRL, 2005-2008.