miércoles, 29 de septiembre de 2010

Leon Krier. Arquitectura: Opción o destino (I)

Selección de textos del libro de Leon Krier, “Arquitectura: Opción o Destino” (Andreas Papadakis Publisher, Windsor, England, 1998).

Traducción: Pablo Álvarez Funes


Altura de los edificios.

Las ciudades más hermosas y agradables que existen en el mundo fueron concebidas con edificios de entre dos y cinco alturas. No hay justificación ecológicamente defendible para la construcción de rascacielos utilitarios; se construyen para la especulación, la ganancia a corto plazo o la pretensión.

Figura 1: Limitación de la altura de los edificios. La máxima construcción de plantas rentables implica alturas libres mínimas, generando un perfil urbano uniforme.

Paradójicamente, la imposición de una altura universal para los edificios de entre dos y cinco plantas no excluye ni a los edificios en altura ni a los monumentales. La Catedral de San Pablo de Londres es un rascacielos de un sólo nivel. La Torre Eiffel sólo tiene tres plantas. El Capitolio de Washington, Notre-Dame de París, la Ciudad Prohibida de Beijing e incluso las Siete Maravillas del Mundo respetaban estos límites. La limitación universal de alturas entre dos y cinco plantas podría tanto proteger los centros históricos amenazador por la especulación, y a la vez animar a reurbanizar los suburbios. En lugar de inflar el coste de los edificios en el centro, esta limitación contribuiría a incrementar los valores de la propiedad en aquellas áreas que permanecen arbitrariamente infravaloradas.

Figura 2. Número de plantas limitado. Ninguna limitación de altura implica una máxima variación de la altura libre de los edificios, generando un perfil urbano variado.

Así, la altura de los edificios no debería limitarse métricamente (tales regulaciones son siempre arbitrarias y conducen a una uniformidad asfixiante) sino por el número de plantas – entre dos y cinco, dependiendo del carácter del núcleo urbano, naturaleza, estatus y uso del edificio, ancho de las calles y plazas y el prestigio del lugar. Es más, debería observarse que la concepción del edificio y la relación construcción-tecnología cambian radicalmente (separación entre estructura y cerramiento, ascensores, encarecimiento de servicios, protección contra incendios, etc.) para edificios de más de cinco alturas. Además, un límite en el número de plantas permite una diferenciación natural y evidente entre usos públicos y privados, entre carácter simbólico y utilitario y entre arquitectura doméstica y monumental.

Figura 3. Edificios bajos y techos altos

Figura 4. Edificios altos y techos bajos.

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