jueves, 19 de mayo de 2011

La Mezquita-Catedral de Córdoba para arquitectos (VII): la Catedral Renacentista

La catedral Gótica (azul claro) y la Catedral Renacentista (azul oscuro) sobre la planta de la Mezquita de Almanzor.

Tras la caída de Granada en 1492 y la completa cristianización de la antigua capital nazarí, empiezan a surgir en Córdoba voces que reclamaban la completa transformación de la Mezquita en Catedral cristiana, tal como por ejemplo había pasado en la Catedral de Sevilla, donde la fábrica gótica había sustituido totalmente a la musulmana, a excepción del Patio de los Naranjos y el alminar, convertido en campanario (la Giralda). En 1523 el emperador Carlos I aprobó el proyecto del Cabildo, quien encargó las obras a Hernán Ruiz el Viejo, quien ya tenía experiencia en la Catedral de Sevilla. 

Hernan ruiz supo resolver el aceso con una sabiduría fundamentada en un profundo conocimiento de la arquitectura tardogótica y la frágil estructura continua de la mezquita. Así, tanto la elección del emplazamiento como las soluciones constructivas empleadas, se hicieron buscando el aprovechamiento e integración de los elementos existentes, tal como en la primera intervención gótica. 

Planta de Cubiertas de la Mezquita-Catedral en la actualidad

De esta forma la pared de la quibla construida por Abderrahmán I, que había sido perforada en la ampliación de Abderrahmán II y continuada por Almanzor, fue considerada como uno de los elementos más sólidos del edificio y empleada como base de una serie de contrafuertes. El sistema simétrico resultante absorbió dos de las columnas, lo que garantizó el respeto a la estructura existente, que envuelve a la Catedral. 

 Alzado desde el patio de los naranjos

 Sección transversal por la ampliación de Alhaquén II.

 Sección transversal de la Catedral Renacentista. A la izquierda las naves de la Ampliación de Abderramán II; a la derecha las de la ampliación de Almanzor. 

sección longitudinal de la Mezquita-Catedral por el eje del Mihrab. A la izquierda de la catedral, las naves de Abderramán I; a la derecha la capilla de Villaviciosa y la ampliación de Alhaquén II.

El acceso se realizó con el apoyo del muro oriental, perforado en la ampliación de Almanzor y la carga horizontal fue absorbida por un sistema de contrafuertes colocados sobre la malla de columnas, que sirvieron para definir las capillas laterales. 

Nave central de la Catedral Renacentista. 

Bóveda del crucero de la Catedral Renacentista.

El acceso a la Catedral se realiza desde el eje definido por el mirhab de la ampliación de Al-Hakem II, que ahora queda interrumpido por las dos iglesias cristianas, rompiendo definitivamente el carácter sagrado para el Islam. 

Acceso a la catedral desde el eje del mihrab. En segundo plano, la Capilla de Villaviciosa; al fondo el Mihrab.

A pesar de las críticas vertidas, que consideran esta intervención como algo ajeno que rompe el conjunto islámico, lo cierto es que la inserción de la Catedral fue realizada con suma precisión y muestra la maestría del arquitecto a la hora de enlazar ambas partes aparentemente opuestas. 

Nave lateral de la Catedral Renacentista. Las bóvedas de crucería tardogóticas apoyan sobre las arcadas omeyas. 

Crucero de la Catedral Renacentista. A la derecha, arcadas omeyas sosteniendo uno de los muros contrafuerte.

Curiosamente, a pesar de que la Catedral anule la malla espacial y los elementos diferenciadores de las sucesivas mezquitas, la propia construcción de Hernán Ruiz favorece la comprensión unitaria del edificio islámico, que ahora envuelve por igual la Catedral.

Fotografía aérea de la Mezquita-Catedral donde se aprecia cómo el edificio omeya envuelve por igual a la intervención de Hernán Ruiz.


Lectura impartida en la Escuela de Arquitectura de la Universidad de Notre Dame en South Bend, Indiana (EEUU), el 21 de Enero de 2011.

Autor: Pablo Álvarez Funes

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